Quiéranme



ANGELICI, SIN CONSENSO

Por Sebastián Muape
sebasmuape@gmail.com

El Presidente de Boca Juniors gobierna con los oídos apuntados a la tribuna, responde de manera sistemática al humor de los hinchas, más de una vez en contra de sus propias convicciones. Carga con la infausta decisión de ser el dirigente que le dijo “basta” a Riquelme, preservando los intereses económicos del club; aun así es apuntado como único responsable de casi tres años sin títulos.

Presidir un club apoyándose en los reclamos de la gente no es lo ideal. Un dirigente debe responder a los intereses de la entidad que maneja y velar por su salud institucional. Debe mantener a flote las cuentas, capitalizando el plantel profesional con jugadores de inferiores, e invertir dinero siempre y cuando la balanza comercial se lo permita. Para nadie son desconocidas estas premisas; pero en esta oportunidad no se hace desde aquí, una evaluación de gestión ni mucho menos. Simplemente se trata de entender el motivo por el cual, una tribuna que participa en la toma de decisiones de su club, no respalda al máximo dirigente de turno.
El quiebre data del año 2010, cuando Angelici era el tesorero de Jorge Amor Ameal y se negó a firmar la renovación por cuatro años, suma de dinero exorbitante de por medio, del contrato de Juan Román Riquelme, que en ese momento tenía 32 años. Tanto se negó a aceptar esa negociación extraordinaria, que terminó renunciando a su cargo inmediatamente, una vez que la Comisión Directiva lo desoyó. Nadie podrá reclamarle coherencia en tal caso.
En diciembre de 2011, Angelici fue elegido Presidente de Boca, con el 54 % de apoyo, en una elección récord con más de 25.000 votantes. Las rispideces con el ídolo, lejos estaban de terminarse. Tras perder la final de la Libertadores en julio de 2012 frente a Corinthians, el jugador expresó que ya no tenía nada por qué seguir en el club. Se habló de diferencias con el entonces técnico Falcioni, se dijo que era por Angelici; pero fue el jugador quien tomó la decisión apoyado únicamente en su estado de ánimo.
Bajo la conducción de Julio Falcioni, Boca obtuvo invicto el torneo Apertura 2011, la Copa Argentina en 2012 y tal lo dicho anteriormente fue finalista de la Libertadores; sin embargo a fines de ese año y tras el clamor de la tribuna,  más algunas declaraciones periféricas de Riquelme, Angelici decide prescindir de Falcioni a quien además ya le había renovado el contrato. Como no podía ser de otra forma, la gente quería a Bianchi y Angelici accedió, contratándolo por tres años con un millonario acuerdo en dólares.
El máximo dirigente reforzó el plantel con figuras como Gago, Forlín, Cata Díaz y el Burrito Martínez, también le dio a Bianchi potestad para elegir, el DT se inclinó por Hernán Grana, Ribair Rodríguez, Chiqui Pérez y el arquero Trípodi. ¿Hace falta aclarar quién eligió mejor?
Pese a las contrataciones y la nueva llegada de Riquelme, quien había renunciado siete meses antes, la tercera etapa de Carlos Bianchi en Boca de un año y medio fue decididamente mala, sin títulos, sólo alcanzó cuartos de Libertadores donde fue eliminado por Newell’s, luego un anteúltimo puesto en el Torneo Final 2013, 26 ganados e igual cantidad de perdidos. Los números muestran claramente las razones de la salida del Virrey. A eso hay que sumarle un vestuario convulsionado, con enfrentamientos, peleas y la salida de jugadores importantes como Walter Erviti, Santiago Silva y Leandro Somoza. Finalmente y tal lo que se preveía, en agosto del año pasado, Angelici decidió despedir a Bianchi, tras un muy mal arranque con tres derrotas en los primeros cuatro partidos del torneo.
Un mes antes, Riquelme decidió no renovar su vínculo con el club y se alejó definitivamente; cabe mencionar que el jugador no había realizado las últimas dos pretemporadas, motivo por el cual no podía disputar todos los partidos que el equipo afrontaba. La dirigencia, por su parte, hizo el esfuerzo de acercarle a Román un contrato importante, casi impagable; sólo cuestionó que el jugador no esté siempre disponible. No hubo acuerdo. La gente una vez más tomó partido por su ídolo, sin reparar en los intereses del club.
Para la nueva etapa, Angelici, en una gran decisión, contrató a Rodolfo Arruabarrena, quien si bien aún no consiguió títulos, aportó descompresión y los jugadores le responden, al punto de cambiar diametralmente sus rendimientos. Reforzó el plantel con Federico Carrizo, César Meli, Diego Chávez, Jonathan Calleri, entre otros, cada uno de ellos figuras en su club. En noviembre de 2014 Boca logró alcanzar las semifinales de la Copa Sudamericana, donde fue eliminado por River en una llave más que pareja.
En el último mercado de pases y para afrontar la Libertadores 2015, el equipo de la Ribera sacudió todo; trajo a Pablo Pérez, Gino Peruzzi, Marco Torsiglieri, Nicolás Lodeiro, Guillermo Sara y Daniel Osvaldo. La realidad de Boca Jrs. hoy, poco se parece a la de hace dos años, tiene un paso arrollador tanto en el torneo local como en la Copa, no para de ganar y los jugadores que incorporó recientemente están respaldando su llegada, con altos rendimientos. Todo mérito absoluto de Daniel Angelici y sus decisiones. Se le podrá endilgar una interna feroz en el seno de la barra brava, claro. Un flagelo que padecen la mayoría de los clubes y Boca no es la excepción. Más allá de eso, que no es menor, los esfuerzos desmesurados de Angelici por lograr un título, lo cual le sumaría chances en las elecciones de fin de año, le cambiaron la realidad a su club, la cambiaron para bien, independientemente de que la tribuna todavía grite por Riquelme.

TODOS TUS MUERTOS
Fabricio Echagüe, 32 años, hincha de Unión de Santa Fe, muerto el domingo 29 de marzo en enfrentamiento con barras de Colón.
Pablo Giménez, 24 años, hincha de San Lorenzo, muerto el domingo 15 de marzo tras caer desde lo alto de la tribuna de su club; en la caída además hirió a un padre y a su hijo de cuatro años, quienes en ese instante salían del baño, ambos fuera de peligro.
Claudio Medina, 23 años, hincha de Gutiérrez de Mendoza, muerto en un enfrentamiento con barras de Maipú de esa provincia, en instancias de festejar el ascenso al torneo Federal A, en febrero de este año.
Tres fallecidos del fútbol lleva este 2015, dando un promedio de uno por mes. Asusta, espanta, conmueve.
El 30 del mes pasado, el partido de Arsenal vs Aldosivi correspondiente a la séptima fecha, se suspendió a los treinta minutos por enfrentamientos de barras del local con la policía. En inmediaciones del estadio Julio Humberto Grondona, los casi 400 policías del operativo, no pudieron contener a un grupo de no más de 30 hinchas, que destrozaron un patrullero. La policía liberó la zona, porque el club se negó a pagar más efectivos para el partido. Agoniza el futbol argentino, inundado de inmunda desidia, contagiado de sucia connivencia.

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