Mi reino por un caballo - Marzo 2º


 
Por Ana Guerberof
ana.guerberof@gmail.com

Desde España
A la farmacéutica de la esquina de casa, la Generalitat le debe el pago por los medicamentos subvencionados desde noviembre. Me decía que parece que les pagarán en abril… Tener una farmacia pertenecía a un pequeño sector privilegiado ya que el mercado aún no está liberalizado. Es un síntoma, por tanto, de que nadie se salva del deterioro económico actual. Los profesionales de la salud pública o subvencionada deshojan la margarita salarial cada mes. ¿Cobraré o no cobraré? Lo más preocupante sigue siendo el índice de desempleo, este mes subió por encima de los 5 millones. Cifra récord en la historia española. Incluso en Barcelona, considerada una ciudad “rica”, lo más frecuente es conocer a 2 ó 3 personas dentro de tu círculo que perdieron el empleo y que (en diferente medida) no van a recuperarlo. Además, se suman los que emigran a destinos más prósperos.
A la crisis económica se añade otra no sólo política sino institucional. Por un lado, el caso de corrupción política Nóos y la implicación del yerno del rey. Si le preguntáramos al ciudadano de a pie diría que en realidad el yerno (apellidado Urdangarín) es simplemente un peón que tiene que caer para que no lo haga el mismísimo rey. Y eso que, hasta ahora, Juan Carlos era uno de los personajes más admirados por los españoles (que no los catalanes) por el papel que según dicen jugó en la transición española. Es cada vez más evidente que la familia real se ha enriquecido de forma no muy transparente. Cualquier otro escándalo, incluido el reciente fraude alimentario del cambio de vaca por caballo, ya les viene bien para desviar la atención.
Por otro lado, el Partido Popular (en el gobierno) que se jactaba de ser intachable en lo moral y de “gente con pasta” que no necesitaba robar para estar en el poder, se encuentra en tremendo embrollo. Parece ser que el tesorero del partido repartía entre los miembros (incluido el actual presidente del gobierno, el locuaz Mariano) unos “sobrecitos” con dinero proveniente de favores y tramas corruptas. Ya, tienen razón, esto no le sorprende a nadie, lo que llama la atención es que no existan renuncias ni condenas. La trama parece enlazarse con otras como la Gürtel (¿recuerdan la inhabilitación del juez Garzón?) y todo se está convirtiendo en un complicado encaje de bolillos. A estos también los caballos les vienen de fábula.
Hasta los católicos están algo sorprendidos y se preguntan si la renuncia del papa (sí, con minúscula) no se debía en realidad a los escándalos financieros y morales que sacuden al Vaticano. Los cardenales piden que se les ponga al corriente del informe que encargó Benedicto tras el escándalo por el Vatileaks. En fin, a ver si eligen a un papa que los saque del atolladero.
Por si fuera poco el Barça anda de bajón, con entrenador ausente y a la deriva. En suma, se respira un desencanto generalizado que casi se torna en apatía. Nadie confía en nada. Ya les gustaría a los españoles, y algunos lo hacen, poder aferrarse a un revolucionario bolivariano o movimiento a la “latinoamericana”. Estuve en Dinamarca y he de admitir que aunque ningún país vive aislado de esta crisis, se respira tranquilidad, la economía funciona y el estado se encarga del bienestar social y la educación de los suyos. Lo más impactante: tiene uno de los índices de corrupción más bajos del mundo. Sigo pensando que es mejor un grupo que trabaje con honestidad y “haga política” en su sentido más tradicional en beneficio de una pequeña comunidad, la democracia desde abajo, que un líder que quiera “salvar” a un país o incluso un continente. La historia muestra, sin embargo, que los líderes carismáticos gustan y mucho. Así vamos, en busca de un caballo cualquiera que salve la situación.

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