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Libros / Alejandra Tenaglia, sepultando metáforas


VIAJE AL PRINCIPIO DE LA NOCHE


Por Julieta Nardone / julietanardone@gmail.com
  
Esta vez, como ya sospecharán, la propuesta es un desafío. La autora, conocida por todos nosotros en su labor de cronista y directora de este periódico, nos lleva hacia las tierras movedizas de la literatura para poner en jaque constante al lenguaje cotidiano. Es hora de representar lo irrepresentable. Decir lo indecible. Sin renunciar, de ningún modo, a la palabra.

Esta primera novela -atentos queridos lectores- estará disponible a principios del próximo año por la Editorial bonaerense Muerde Muertos, y distribuida en todo el país a través de Editorial Galerna.
Creo que fue Saer quien alguna vez habló sobre la aconsejable neutralidad cuando uno discurre sobre obras cuyos artistas son parte de nuestros afectos. Así, toda afirmación puede estar motivada por los resortes del cariño profesado a la persona que mueve los hilos de la ficción. Pero en realidad, sugería el santafesino, lo que sucede es que las certezas y valoraciones nos vienen, firmes, por tener un conocimiento más cabal de su cosmovisión. Y en eso confío…
Una primera percepción repunta desde el título mismo, sugiriéndonos el aleteo ambivalente de un espíritu insobornable, por alusión directa a la obra cumbre del escritor francés Céline: Viaje al fin de la noche (1932). La historia comienza con el regreso de Victoria Tell al pueblo natal, Sauce, a causa de la frágil salud de su madre. Tras pasar por temporadas de vida urbana (Rosario, Buenos Aires), la protagonista se ve en la necesidad de volver a la casa donde creció. Espacio azotado por una tragedia familiar que redujo el círculo íntimo. Todo se angosta: la comunidad pequeña con sus omnipresentes miradas, las habitaciones vaciadas por la ausencia. Angosto, angustia. A la par de aquel famoso verso de Pavese “para todos tiene la muerte una mirada”, vale decir también que para los desviadores del camino común, normal o esperable, para todos esos átomos sueltos, la voz impersonal del pueblo tiene una fabulación explicativa.
El tono intimista de la novela nos toma por entero en la lucha por apagar recuerdos, desentrañar el miedo, aliviar el sufrimiento, aceptar, elaborar refugios, renovar pactos… La intriga crece por los laberintos de la memoria, entre giros inesperados, resplandores de furia: latido humano que se inscribe en el texto como un cuerpo vivo, cuya nervadura tiene el tejido del dolor, la venganza, el amor. La sangre vuelta tinta irriga el coraje hacia la necesidad, después de todo, de vivir la propia vida: “No sé qué es normal. No sé si quiero ser normal. Quiero no sufrir, nada más. 
Tengo miedo. Miedo real y actual. No es miedo al miedo. No es creer tener miedo. Es sentirlo, al miedo, actual. Miedo a lo que veo, a lo que escucho, miedo a lo que siento...”
El artesanado del estilo dispone la materia de forma tal que bien podría calificarse de texto realista. No obstante, está muy lejos de ser neutro, transparente. Las palabras se cargan de sentidos por el encadenamiento mismo de los sucesos, dejando a cada paso una explosión polisémica que llena de voces cada signo. Asimismo, los epígrafes que abren las cinco partes que integran la novela, nos hablan al oído, señalan un surco, pactando con el lector de manera misteriosa y secreta. Hay, por otra parte, una gran mixtura de géneros discursivos: diario íntimo, correos electrónicos, diálogos del presente y del pasado, fragmentos de las clases de historia, reseñas escritas para un periódico zonal… La narración se compone de piezas heterogéneas; de las cuales algunas de ellas se pliegan como fluidos de la propia conciencia, asociaciones libres que elevan la temperatura poética hasta la sublevación. Victoria se rebela a una condición de opresión, que antes que nada, es su condición de mujer. Su cuerpo, portavoz de malestares culturales, necesitará una y otra vez desarmarse y rearmarse: “Quizás pase por esta tierra sin haberme unido en ningún momento, con la naturaleza. Sin haberme ella, dado una tregua. Todos los meses sangrando. Y el primer día de ese sangrado, antes de que el sangrado suceda, la naturaleza con su ímpetu subyacente pero arrollador desvanece mi sueño y obtiene mi mejor mirada. Una mirada ingenua y curiosa, que en la vigilia no tiene posibilidad alguna de ser.”
Toda la novela señala el fin de metáforas muertas. El género, la generación y lo generativo. Se pulverizan, también, los binarios del amor-odio / mujer-hombre / paz-violencia. Tampoco hay grietas. Todo explota… allí donde la censura parece ser más aguda, allí hace sus manifestaciones el río anárquico de la existencia. La protagonista amasa su historia con manos de niña-mujer… el relato eleva, y sus crepitaciones arden frente a nuestros ojos: “Haré literatura dura pero bella, honda pero tierna, firme aunque sensible. Como debe ser. Como es. La literatura siempre es escrita con sangre y sepia”.

El final late entrelíneas, oculto... Allí, donde se aloja el principio de la noche -el comienzo de la oscuridad que usted va a atravesar-, también encontrará un desenlace que abre cuestionamientos de todo tipo. Ya lo verá…

Libros p/grandes y chicos

 EL HOMBRE MEDIOCRE

Por Julieta Nardone

Es un ensayo contundente, y no lo es sólo por su título. El autor, José Ingenieros (1877-1925) lo pergeñó con el propósito, un poco pretencioso, de examinar las células de lo que él llama “hombres sin personalidad”. O, en otras palabras, “el hombre masa, el ser que se pierde en la multitud y que no se atreve a ser diferente”. Así las cosas, la palabra mediocre apunta, esencialmente, a indiferente. Pero si corremos los velos arquetípicos, parece que estas líneas compusieron además, un juicio contra el presidente de entonces, Roque Sáenz Peña, ante el rechazo de su postulación para la cátedra de Medicina Legal de la Universidad.
Bajo el firmamento del positivismo, Ingenieros adopta una perspectiva evolutiva para trazar el desarrollo psicológico de la humanidad. La meta, el punto de máximo perfeccionamiento, es el hombre idealista, aquel ser minoritario cuya superioridad se erige en la capacidad de soñar y fecundar proyectos transformadores. Parece innecesario decir en qué escala se ubicaba el propio escritor… Más allá de esto, abundan ideas que vale la pena rescatar: “Aparecen [los ideales] cuando la función de pensar alcanza tal desarrollo que la imaginación puede anticiparse a la experiencia”.  
En un estilo incendiario, estas páginas todavía tienen el poder de escandalizar: “Las jornadas electorales conviértense en burdos enjuagues de mercenarios o en pugilatos de aventureros. Su justificación está a cargo de electores inocentes, que van a la parodia como a una fiesta". Elocuencia vitalista, una mezcla de pasión, rabia y voluntad de cambio: “Nadie piensa, donde todos lucran; nadie sueña, donde todos tragan”.
Pensar la mentalidad reinante, hoy, es un poco como mirarnos en aquellos siniestros espejos que devuelven imágenes deformadas: es posible identificarnos, a pesar de no alcanzar a divisar en esos reflejos lo que en lo más profundo creemos ser. Asimismo, nos cuesta reconocernos como seres integrados en el trabajo, la casa, las faenas del amor y la amistad, la cosa pública.  Se nos antojan espejismos lánguidos… o cuanto mucho, partículas de vida sueltas, desencajadas…
Permítaseme un salto (creo que viene al caso): son muchos los pensadores de nuestro tiempo que han señalado que los mecanismos de control en las sociedades modernas no necesitan de estructuras persecutorias o de tortura. Tan microscópica como poderosa, la construcción de la “opinión pública” es un dispositivo del poder que orienta la reflexión de la mayoría y establece los límites de lo pensable y lo decible. Los ciudadanos creemos ejercer nuestra libertad en esa ilusión de “consenso”, en ese mito del “sentido común”.  
Hay que cuidarse de esa concordia inverosímil, aconsejaría Ingenieros… si ningún clamor de pueblo se percibe, no resuena el eco de grandes voces animadoras.

LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
LOS TRES DEL MES
En esta oportunidad proponemos una terna de historietas nacionales:    
MAFALDA, Quino
La muchachita adulta, figura mítica que atravesó fronteras y se convirtió en una estrella internacional, sigue cautivando a todo el espectro generacional. Unida a la infancia y adolescencia de gran parte de nosotros, es cabal muestra de que “no hay humor sin inteligencia”, como se acostumbra a decir. Rebelde, reflexiva, cuestiona –a veces desde una camuflada inocencia- los convencionalismos sociales, las bases burocráticas de toda institución, provocando un ligero extrañamiento frente a la mansedumbre de los paradigmas adultos.
PATORUZITO, Dante Quinterno.
Retrata las aventuras del niño tehuelche, un pequeño cacique que, se suponía, era la versión infantil del cacique Patoruzú. El protagonista es un chico noble, valiente, fuerte, dotado de un genuino ingenio criollo y de alma solidaria. Debe enfrentar intríngulis tramados por malignos personajes (ladrones, indios malos, cuatreros, ambiciosos extranjeros, etc.), obstinados en robarle las tierras que heredó de su padre, el cacique Patoruzek. En compañía de su "Pamperito", campean el escenario patagónico. Su fama actual se debe a la película animada que se estrenó hace unos años en el país.
MACANUDO, Liniers.
Esta tira nos cuenta la amistad y entretenimientos de Enriqueta, el gato Fellini, el peluche Madariaga. Entre dos bordes, sentimental y naif, la historieta experimenta un humor casi surrealista, para nada vaciado de emociones. Además, su creador tiene apariciones como personaje, bajo el ropaje de un conejo-hombre que lleva un elemento clave para su identificación, los lentes. Sus intervenciones desopilantes ponen a prueba una risa autorreferencial muy saludable.




Vidriera editorial / Relatos de libertad

“CABALGANDO VAN”

Por Alejandra Tenaglia

Este libro, recientemente editado por Galerna, contiene relatos, textos, anécdotas, semblanzas, delicados homenajes del autor a quienes con imaginación y talento, prestigiaron la ficción universal.
Sagacidad, humor y espesor, tensan el hilo por el cual desfilan los personajes que Enrique Medina ha escogido para, en cada uno de ellos, radiografiar la vida misma tanto en su follaje como en sus hondas raíces. Allí, en el perfil travieso de los grandes maestros, situados todos ellos en un hoy lejano a sus ayeres, el autor de Las Tumbas halla su pretexto para desplegar el aliento narrativo que lo ha caracterizado en los más de 30 títulos con los que ha construido su literatura esencial.
Una voz punzante, certera en sus lamentos, sutil en sus denuncias, mixturando dimensiones en un cóctel eficaz que nos sacude con la realidad de los tiempos que corren, y con la ausencia entrópica de los que pisaron otros almanaques y levaron otras pancartas y leudaron otro pan. Todo eso reúne “Cabalgando van”.
Fiel a sí mismo, a los dolores, inquietudes y mieles que transporta en su bagaje, Medina hace de todo lo que se le antepone, una pieza narrativa. Allí, en ese ring que este argentino ha elegido para dar su lucha existencial, encuentra siempre la oportunidad de asestarnos un golpe triunfal. Nos salva su ironía, su humor sobrecargado deambulando por cornisas, la ternura con la que suele proteger a sus personajes, cual si fuera un abrigo. Y entonces el lector, conocedor de esos matices nunca moderados, acepta la embestida una vez más y se pone de pie, para escapar y avanzar hacia el próximo round.
Es este un libro rubricado por la libertad. La libertad creativa. La libertad histórica. La libertad emocional. La libertad de un autor que supo cómo escapar a cánones almidonados digitados desde académicas oficinas. La libertad de un autor que eligió afincarse en las márgenes de los requerimientos comerciales y en el centro de su propia necesidad. Constante en su solitaria epopeya. Altivo en su diatriba. Humilde en la ejecución de su misión, como sólo logran serlo, los auténticos creadores.
Palabras más, palabras menos, el texto que usted acaba de leer constituye el prólogo del libro “Cabalgando van”, prólogo que estuvo a mi cargo y que ratifico en este periódico para acercarles una idea de lo que el libro contiene, ofrece, entrega. Allí encontrará además una serie de ilustraciones, incorporación que ha hecho el autor argentino en las publicaciones de al menos los últimos 10 años, en los que lo acompaño al cuidado de sus textos.
Para los amantes de la literatura grande, será un verdadero festín el recorrer sus páginas, pues desfilan por ellas Victoria Ocampo, Anaïs Nin, Borges, Balzac, Víctor Hugo, Cortázar, Dostoievski, Hemingway, Neruda, Nabokov, Bioy Casares, Proust, Martínez Estrada, Jauretche, Kordon, Kafka, Prévert, Tolstoi, entre otros. Todos ellos puestos a enfrentar situaciones de la vida cotidiana, de la vida cotidiana de nuestros días…
Le aseguro que no logrará cerrar el ejemplar sin haber reído en este o aquel pasaje, sin haber reflexionado largo más aquí, sin haberse emocionado… Y eso, es ya razón suficiente para emprender el camino a la librería, más cercana a su hogar.  


Libros p/grandes y chicos

CUANDO ME MUERA QUIERO QUE ME TOQUEN CUMBIA


Por Julieta Nardone

Este libro es un trabajo de largo aliento realizado por Cristian Alarcón (Chile, 1970), quien bajo la forma de la crónica resignifica la vida y la muerte de los jóvenes lúmpenes del conurbano bonaerense. Heredero de Rodolfo Walsh y Pedro Lemebel, el autor renueva el “non fiction” argentino al sumergirse durante dos años en la villa para testimoniar el proceso de denigración posmenemista en la periferia urbana. El título fue tomado de una cumbia colombiana, la canción favorita de El Frente, pieza clave en la trama de lealtades, traiciones, oficios y pasiones que irrigan en el corazón de estas comunidades.
El 6 de febrero de 1999 fue acribillado por la policía este joven que no alcanzó la mayoría de edad aunque su figura ya era grande por entonces, una especie de Robin Hood que repartía lo ajeno entre ancianas y niños. Un predicador como pocos de los antiguos códigos de la delincuencia. Aquel día fatal, los vecinos rodearon el rancho donde yacía su cuerpo y se abalanzaron contra la bonaerense, a tal punto que debieron pedir refuerzos para poder salir de la zona. 
La noche fúnebre dejaría una huella indeleble en la memoria de todos: Una salva caótica de balas hacia el cielo despidió a Víctor Manuel Vital… y esos disparos comenzaron a transformar su muerte en una consagración; su ausencia, en una posible salvación. Así, en tiempos de gatillo fácil en escalada, el mito de “El Frente” siguió prosperando entre los habitantes de las villas de San Fernando como un ídolo pagano, una fuerza resistente de congregaciones masivas, en especial de aquellos chicos que lo invocaban para que los protegiera de las balas de la policía cuando salían “a hacerse el día”. Leyendas sobre sus aventuras y desventuras alternando calles y correccionales, ofrendas de marihuana y cerveza, “mensajes” oníricos a sus amigos y novias… son las cuentas del rosario de ceremonias que revelan el desamparo y la encrucijada violenta en la historia de la marginalidad de nuestra época.
Resuenan de boca en boca las últimas palabras del desaliento “no tiren, nos entregamos”… como si se tratara para ellos del final de una travesura: “…nos salió taparnos y decir ‘no no’, como cuando te pegan de chico”, confiesa otro de los perseguidos en ese operativo que desata la muerte y la transfiguración del joven Vital. Pero el cronista se cuida de la fascinación. Sabe que no hay Robin Hood, sabe de la obscena relación entre miseria y violencia, poder estatal y abuso; pero aun así no deja de recabar, a lo largo del chaperío de los pasillos, actitudes y voluntades que no están coartadas por las condiciones materiales de existencia.
En este sentido, el libro es también una apuesta política: “…el desafío del libro era mostrar la complejidad de esta trama a partir de un pequeño hecho, y preservar la lealtad con los protagonistas sin caer en la lealtad demagógica, tumbera, que no me resulta simpática porque no es más que dominación pura”, aclara el autor en una entrevista. Como vemos, no hay relato tranquilizador. Busquemos, acaso, conocer, experimentar las contradicciones de estos actores. Entender.

LITERATURA INFANTIL
LOS TRES DEL MES
A MEDIO BORRAR, Juan José Saer.
El libro salió a luz a principios de este año en ocasión del homenaje al escritor santafesino. Se compone de una serie de cuentos cuya selección está destinada especialmente a jóvenes del nivel medio, aunque admite un abanico amplísimo de lectores. Dado su propósito didáctico, la colección se estructura en tres partes: argumentos, cuentos y la nouvelle que intitula esta obra, incluidas una guía de lectura y actividades, como también un oportuno glosario. 
SUPERNENITOS, Cecilia Pisos. Ilustradora: Margarita Cubino. 
Los héroes de estas historias son pequeños que enfrentan los cotidianos pero no menos inmensos desafíos de crecer: enfrentar el tazón de leche que se transfigura al llenarse de peligrosos animales, maniobrar un suéter tejido por la abuela, disfrutar las alturas siderales que pueden alcanzarse desde una hamaca… El lector podrá sentirse hermanado en estas aventuras e interrogantes que día a día los hace un poco más grandes… y más soñadores.
CUENTOS DE MIEDO, DE AMOR Y DE RISA, Graciela Cabal. Ilustradores varios.

Se recrean picarescamente once cuentos recogidos de la tradición oral; algunos de ellos remojan sus tintas en las fuentes de las leyendas, con asidero en algún suceso local que ha sido encumbrado por el misterio. “Una historia de amor”, “La leyenda del Yuchán”, “La pulpera de Santa Lucía”, “San Antonio, el casamentero”, son algunas de las piezas de este derrotero pleno de colores locales y de inquietudes de alcance universal.

Libros p/grandes y chicos

DOLOR PAÍS

MEDIR UN DRAMA


Por Julieta Nardone

Los palos del sufrimiento, sabemos, pueden provocar traumatismos con secuelas casi opuestas: crecimiento o quebranto. El principal fracaso, la derrota del pensamiento, es anular toda utopía. Desesperación, advertía Silvia Bleichmar, no equivale a desesperanza. Se trata de no rehusarnos -aún en la espesura cotidiana de la crisis- a reconocer nuestros orígenes y admitirnos como parte de un colectivo: “Quienes se jactan de no sufrir el dolor de la pérdida de esperanza por un mundo distinto -porque nunca creyeron- dan cuenta de un razonamiento tan lamentable como el de quien fuera al velatorio de la mujer de un amigo diciendo ‘qué suerte que nunca me enamoré, para no tener que sufrir lo perdido’. (…) podemos defendernos de todas las ilusiones, pero estaremos muertos antes de dar batalla si renunciamos a la esperanza”.
La voz sólida de esta psicóloga y socióloga argentina (1944-2007) penetra despojada de todo optimismo ramplón, como también de tintes sensacionalistas, para articular este puñado de ensayos que habían sido publicados en distintos medios, a lo largo de un año crucial para nuestro país como lo fue el 2001. Lleva un título desconcertante. En Dolor país se busca, pues, señalar la contracara de aquella otra medición instrumental y frívola, tan repetida por aquellos tiempos con la frase “riesgo país”. La ecuación para medir ese drama nacional deriva de una relación entre la cuota diaria de sufrimiento que se les demanda a sus habitantes y la insensibilidad profunda de quienes son responsables de buscar una salida menos cruenta.
En un lenguaje llano, conciso, próximo, se desmenuzan las causas que ponen en riesgo las subjetividades cuando la clase dirigente termina por subordinar la dignidad a la eficacia económica. La falta de compasión es un signo del desmantelamiento ético que lleva a dejar de experimentar al otro como un semejante. Un claro ejemplo de ello fueron los piqueteros que, como recuerda la autora, alzaban una bandera irrebatible: “Tenemos tres problemas: no tenemos trabajo, no nos jubilan, no nos morimos”. Habría que agregar un problema: la indiferencia de muchos otros. La banalidad del mal, como le llaman. Porque la perversidad podía llegar al límite de todos los riesgos, y así, dejar de verse, naturalizarse.
Se arremolinan en mi mente, mientras releo a Bleichmar, las tristes imágenes de la masacre de Avellaneda. No morimos, decía aquel cartel… pero nos pueden matar, y de tantas formas… Un cuerpo joven, ensangrentado, yace en el suelo como un pedazo de nada. Y entre gestos de desesperación, otro joven militante queriendo socorrerlo. Policías, manifestantes, policías… Darío y Maxi terminarían siendo dos cifras más de la gran cantidad de personas a quienes robaron su condición de humanidad. Y muchos de nosotros, ¿todavía seguimos creyendo que la lucha es de “pobres ilusos”?
Fandermole, nos responde con esta profunda canción: “Si yo salí por mí, salí por todos / cómo es que ahora no hay nadie aquí a mi lado / que me retenga la luz en los ojos, / que contenga este río colorado...”

LITERATURA INFANTIL
LOS TRES DEL MES
LA SILLA DE IMAGINAR, Canela / Daniel Roldán.
Es un libro-álbum muy singular. La historia se inicia y culmina con un pueblo donde ya no pasaba el tren, pero sí la esperanza. Julián Lencina, un artesano de la madera, despliega su creatividad en su silla de madera. Un buen día, de muy mal tiempo, la lluvia cae copiosa y alcanza a la silla olvidada de Lencina. El asiento echa raíces, florece, da frutos: más sillas de imaginar. Todos los habitantes ahora tienen su asiento. Sin embargo, un hombre ve un potencial negocio en esa maravilla… y desde aquel momento las cosas se complican.

EL CULETE INDEPENDIENTE, José Luis Cortés.
Los chirlos se amontonan en el culete regordete de César Pompeyo, un niño muy desobediente que es reprendido por los grandes e incluso por su colita maltrecha que es quien más recibe los regaños paternos. Al ver que el pequeño no desiste de su caprichosa conducta, llega un día en que el culete, harto de sentir los ardores de los límites, se independiza y huye lejos del cuerpo de César. El travieso niño ya no podrá montar en bicicleta, ni sentarse, ni… ¿Volverá su culete al lugar de siempre?

EL ÁGUILA QUE NO QUERÍA VOLAR, James Aggrey / Wolf Erlbruch.
Un hombre posee un ave al que cría, durante largo tiempo, en el corral de las gallinas. Después de unos años, se presenta un sabio y, al ver al águila en ese extraño entorno, le señala al hombre que aquel pájaro no es una gallina. El hombre le cuenta que está al tanto de su especie, y explica que, como este animal ha sido criado en el corral, es imposible su supervivencia en libertad. Su esencia ya es la de una gallina. El sabio le propone poner a prueba al águila para demostrarle que está equivocado. Intento que fracasa una y otra vez, hasta que, cierta mañana, en la montaña y frente al sol, el águila se reconoce a sí misma, elevándose majestuosa en el cielo para no regresar jamás. 



Libros p/grandes y chicos

EL DÍA QUE NIETZSCHE LLORÓ

IRVIN YALOM

Por Julieta Nardone

Con ese título “anzuelo”, el autor Irvin Yalom (Washington, 1931) compone una historia de encuentros que jamás acontecieron. Sin embargo, “todo lo profundo ama la máscara”, como decía el mismísimo Nietzsche.
Esta historia libresca y atrevida (1997, Emecé) acerca a figuras estelares del pensamiento occidental: el filósofo alemán, la seductora escritora Lou Andreas-Salomé, el célebre vienés Breuer (pionero  del psicoanálisis), y hasta encontramos una tímida intervención del jovencito Freud. Hágase el milagro literario… y lo improbable, se vuelve verosímil. La ficción logra que aquella mujer convenza al médico de psicoanalizar a Nietzsche sin que él -tan sensible al control del poder- se percate de ello. El desconocido filósofo manifiesta tendencias suicidas e insoportables migrañas. Sin embargo, esta propuesta envuelve una trama personal, pergeñada por aquella irresistible mujer... 
Una de las piezas más interesantes de la novela se exhibe ya en las puertas del libro, donde se cita como epígrafe una célebre frase del Zaratustra: “Hay quienes no pueden aflojar sus propias cadenas y sin embargo pueden liberar a sus amigos”. Solo del encuentro de estos geniales hombres puede suceder el acontecimiento de que Nietzsche haya llorado su humanidad frente a un amigo auténtico. El pensamiento se expande desde el deseo y se potencia con lo que le es afín. En lugar de un superhombre que represente la nueva tabla de valores (idea nietzscheana), sale a luz una ética del encuentro sin disolver las diferencias, manteniendo la tensión como única manera de abrirse al otro, experimentar anudamientos.  
¿Será capaz el “intérprete-sanador” de tolerar esa tensión sin el impulso por resolverla? ¿Cómo soportar las paradojas? “Es más fácil, mucho más fácil, obedecer a otro que gobernarse a sí mismo”.   En suma, la  condena de los que encarnan alguna verdad reside en que si cedemos a conocer, estamos obligados a ser libres.  (Aparece el eco de Charly cantando “Víctima de libertad, víctima de un sol extraño…”).  
Son los contrasentidos que pulverizan el sentido único. Operación para seres vitalistas: “¿Vivió su vida o fue vivido por ella?”  /  “(...) ¿Sabe cuál es la verdadera pregunta para un pensador? La verdadera pregunta es: ¿Cuánta verdad puedo tolerar? No es una ocupación para pacientes que quieran eliminar la tensión y llevar una vida tranquila”, declara con energía nuestro protagonista.
Nota de color, y con el corazón ligero para no caer en la desesperación ante la certidumbre de que existimos para morir, o bien en virtud del desenfreno por querer vivir la propia vida (¡vaya paradojas!): un grafitti porteño -cuenta el filósofo argentino Feinmann- ironiza con la propuesta filosófica del alemán:
Dios ha muerto.
     (Nietzsche)
Nietzsche ha muerto.
      (Dios)



LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
LOS TRES DEL MES
VIDA DE PARAGUAS Y OTRAS POESÍAS, de María Martin; ilustración a cargo de Orensztajn.
Las aventuras de un paraguas son poetizadas con armonía sonora y mucha diversión: “Vengo de un lugar lejano, pero no sé bien cuál. Solo recuerdo las manos y que ninguna era igual. Alguna vez fui sombrilla y otras tantas fui bastón. Abro o cierro mis varillas, según sea la ocasión”. Ideal para reflexionar sobre el vocabulario e invocar la imaginación de los niños a través de sugerentes paralelos y metáforas.

LA LUNA SE CAYÓ, de Laura Devetach; ilustración a cargo de  Pollini y Dugros.
Para los más chiquitos, de la genial y ya más que recomendada Devetach, esta historia comienza con un inquietante problema: la luna se descolgó del cielo y ahora un melón se hamaca en su lugar. Los habitantes de la granja están todos alarmados. El chivo, el perro, el gato, el burro… ¿podrán volverla a su sitio antes de que oscurezca y se los trague la  noche en el campo?

ENCICLOPEDIA DE MALOS ALUMNOS Y REBELDES QUE LLEGARON A GENIOS, de Blanchard Anne, Bloch Serge, Pouy Jean Bernard.
Cuando eran chicos no inspiraban demasiada confianza. Más tarde, se convertirán en grandes nombres de la historia, las ciencias y el arte. Todos ellos, hombres y mujeres, padecieron un comienzo caótico. Sin embargo, hoy dominan las páginas de los libros, y se cubren de gloria, y acaso no hubiéramos imaginado cómo fue su paso por la escuela, por las instituciones formativas… Un interesante trabajo de reflexión sobre la sana imperfección de los “héroes”.


Libros p/grandes y chicos

UN OJO SIN DUEÑO

HAIKUS

Por Julieta Nardone

El filósofo y teórico cultural Byung-Chun Han (1959), en su libro Shanzahai, nos ofrece el prisma por el cual mirar la cultura oriental. Allí, nos alerta sobre la distancia respecto de los cánones occidentales para concebir e interpretar una obra artística. En pocas palabras, lo preponderante no es la expresión subjetiva de un yo original y único (lo cual explica también que no haya connotación negativa para la repetición como lo es nuestro concepto, tan invocado como discutible, de “plagio”). Asimismo, los orientales buscan imitar a la naturaleza pero no para representarla con más o menos verosimilitud; en todo caso, van tras su modo de operar: hay en este arte una técnica decontinuidad, desprovista de clausuras y revoluciones, sin contradicciones, sin brusquedad ni erudición profunda. Como la naturaleza, entonces, se trata de ofrecer una obra viva, en permanente proceso regenerativo. Esta dimensión constelativa, antes que estática, pone el ojo menos en el ser que en la gravitación de las circunstancias; en el transcurrir sereno, cíclico, como las estaciones del año, sin ambiciones de verdad superadora.
Desde esa vertiente, podemos leer la forma poética más popular de la tradición japonesa: el haikú. Cápsula disolvente del yo lírico, fugaz iluminación de los elementos naturales, tajada del fluir temporal suspendido en un instante, un aquí-ahora vacío de sujeto que muestra lo que es: un grabado de la magia natural del cosmos. Este chispazo de luz es “capaz de hacer saltar la realidad aparente”. Basho, uno de los maestros del género, escribió tan sugestivamente: Este camino / nadie ya lo recorre / salvo el crepúsculo.
El hombre no es protagonista, sólo integra el paisaje. No es más ni menos, es parte del universo al igual que la planta, el animal, la roca, y como tal, observa sin aferrarse a nada, vacío de sentimientos, juicios, valores. Es que, interpretar, dar sentido, es ya pretender salirse, tomar distancia, dominar: Lluvia de mayo: / es hoja de papel / el mundo entero (Soin). Por su parte, Octavio Paz lee un sutil sentimiento de piedad en estos microorganismos visuales y sonoros, aunque se cuida de distinguirla de la compasión cristiana. En efecto, estamos ante una postura filosófica y no religiosa, un sentimiento universal de empatía y fraternidad con todo lo que existe. Un momento que captura todos los instantes mediante la fuerza de los cinco sentidos, y en esa exaltación de lo cotidiano y repetido, parece nombrarse la eternidad…
De aquella fuente ancestral, también, se nutrieron algunos escritores de Latinoamérica. Así, el mexicano Tablada agregaba una singular nota humorística que, sin embargo, nunca deviene en risa corrosiva, más bien al contrario, se orientaba a destacar la comunidad de destino existente entre los seres vivos: Mientras lo cargan, / sueña el burrito amosquilado / en paraísos de esmeralda. Asimismo, el propio Paz hizo grandes muestras de dotación sintética: Mientras los periódicos / se deshojan / tú te cubres de pájaros. Y para poder poner una pausa a lo interminable, convidamos con uno argentino, del memorable Borges: La vasta noche / no es ahora otra cosa / que una fragancia.


LITERATURA PARA NIÑOS
LOS TRES DEL MES
LOS CUATRO ELEMENTOS, Luz del Olmo, Ed. Vebum, haikus para niños.
Lo novedoso del libro, además de ser un sólido puente para el ingreso temprano al género, es que cada poema cuenta con un espacio para que el pequeño lector plasme con su dibujo una imagen recreada a partir de la lectura. Por lo demás, podemos imaginar el asombro ante un fogonazo como: “Tierra: Pájaros comen / en el parque nítido / migas de sol”.
EMILIO PETTORUTI, Vali Guidalevich, Ed. Albatros. Narra en clave autobiográfica las vicisitudes de un pintor. La autora, Vali Guidalevich se propone que los chicos descubran a este singular artista mediante sus interrogantes, su manera de vivir la libertad y la voluntad expresiva. Vida y obra, como dos componentes de una sola experiencia inseparable. Pettoruti es ante todo un apasionado que, si bien tiene que soportar tragos amargos e incomprensión general, jamás abandona sus ideas y proyectos creativos.

EULATO, y EL AVISPÓN MOBUTO SALVA UNA VIDA, son dos cuentos reunidos en la colección Pajarito remendado, escritos por Ricardo Mariño, con ilustraciones de Elena Torres (Ed. Colihue).  Dos historias en un mismo escenario de naturaleza microscópica. En la primera, se trata de un extraño espécimen que nace en una aldea donde es recibido hospitalariamente por hormigas, arañas, grillos, aunque, con el tiempo reconocerán su poca adaptación al lugar a falta de instrumento común para la comunicación. En el cuento siguiente, los miembros de una comunidad que residen en un limonero, junto a los protagonistas, un ciempiés y un avispón, resolverán un pequeño dilema y saldrá a relucir la enorme solidaridad imperante: ¿cómo hacer para que el ciempiés ya no se niegue a asistir a un casamiento porque no tiene la cantidad necesaria de zapatos?


Libros p/grandes y chicos

LOS ECOS PROFUNDOS

RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN



Por Julieta Nardone


El poeta y periodista argentino Raúl González Tuñón (1905-1974) nació en el barrio porteño de Once. Con menos de 20 años publicó sus primeros versos, reunidos más tarde en El violín del diablo (1924), en los que manifiesta su preferencia por la cofradía de los suburbios. El ambiente marinero y prostibulario aparece con cierto aire malditista, en trato constante con el sentimentalismo, la fatalidad y una soltura sin jactancias. Revuelto paradójico de la periferia… En La calle del agujero en la media (1930) ya encontramos un entusiasmo más audible: “Tú crees todavía en la / revolución / y por el agujero que coses en tu / media / sale el sol y se llena todo el / cuarto de luz”. Allí deja al descubierto la ductilidad de su voz; escandida con una intensidad metafórica que nos lleva por la marea errática de aquellos espíritus con los que experimenta un caudal de vida enorme. Por cierto, el poeta estuvo vinculado al Grupo Florida por compartir el interés estético, sin embargo, es notoria también su proximidad a los de Boedo (militantes de izquierda en su mayoría) debido a sus preocupaciones políticas y sociales. Vivió en París y en Madrid, y esa manera de andar, ávida de cosmopolitismo, aligeró su pluma para tocar más directamente los temas civiles: trazos que van esbozando un compromiso social cada vez más definitorio. Así, La rosa blindada (1936) se presenta como la ratificación de una serie poética que por ser de alto voltaje ideológico, rara vez cede a las tentaciones del discurso argumentativo.
Transitaba todo tipo de márgenes, fascinado por los vagabundos y pícaros seres, amante de los revolucionarios. Goce, placer, desgarro existencial, dolor ante las pérdidas inevitables. Asimismo, un don de ver y experimentar lo infinito en las cosas más pequeñas. Recordemos el poema “Canción para vagabundos”, que resucita hasta a los más dormidos con “todo nos falta en el mundo / todo, menos la alegría…”, y aquel cierre que convoca enfáticamente “prosigamos, si Dios quiere, nuestro camino sin Dios, que siempre se dice adiós y una sola vez se muere”.
Sus palabras sobreviven sin achicar resonancias, y aventuremos, perdurarán por siempre porque -sea la época que sea- no dejará de presentarse como actual. Van dos demostraciones: un ícono del rock y otro del tango rubricaron de música los fraseos y ritmos inolvidables de sus textos.
Miguel Abuelo: Del orfanato a la gloria, de la cárcel a llenar estadios como líder de Los Abuelos de la Nada, de una vida signada por altibajos a convertirse en uno de los creadores de un sonido original que sigue vibrando los cuerpos. Sus escritos fueron memorables y sus poesías, compañeras de sus búsquedas y una constante inspiración para crear canciones. Interpretó genialmente el último poema citado de González Tuñón. Su amor por la libertad, los amigos, el arte, el peregrinaje, es también, como en el poeta, una invitación a mirar los pasillos laberínticos de uno mismo.
Tata Cedrón: Si de músicos populares hablamos, pecado mortal sería no mencionar al glorioso cuarteto del Tata. En los compases del dos por cuatro y esa voz que a veces parece salida del fondo de la noche más triste, y otras, en cambio, de una caja musical de kermés… con esa voz, decíamos, nos canta a Tuñón. El disco incluye también, fragmentos de una entrevista muy cálida realizada al poeta en su vejez.


LITERATURA PARA NIÑOS

LOS TRES DEL MES
EL CLUB DE LOS PERFECTOS (Graciela Montes): De la colección El pajarito remendado (Colihue), les traemos un breve cuento con ilustraciones de Eleonora Arroyo. Una historia de barrio, que indaga la extravagancia de la perfección congregada en un club porque todo el mundo sabe que a los Perfectos sólo les gusta charlar con Perfectos: “…no son miedosos ni confianzudos. No se ríen a carcajadas ni lloran a moco tendido… hay que reconocer que no eran muchos que digamos”.
ORTOGRAFÍA EN JUEGO (Silvia Shujer): De la A a la Z, el libro (Sudamericana) ofrece una divertida manera de memorizar la “normativa” en la escritura. Sopa de letras, adivinanzas, trabalenguas, crucigramas, versos, y muchas otras ocurrencias. Recomendado para chicos a partir de los nueve años.

DOS VECES BUENO (Cuentos breves de América y España): La microficción es un buen antídoto para la dificultad de concentración que hoy afecta a los jóvenes ante el encanto magnético hacia la tecnología. Esta colección, cuyo antólogo es Raúl Brasca, reúne los relatos más consagrados en nuestra lengua.

Libros p/grandes y chicos

IRREVERENCIA SIN LÍMITES

“PLATAFORMA”
Por Julieta Nardone

Del poeta y novelista francés Michel Houellebecq (1958) podrá decirse cualquier cosa menos que carece de audacia para elegir la temática argumental; más bien, parece instalada para azuzar polémicas con descaro distante. Plataforma (2002) es una novela que da martillazos a diestra y siniestra al mundo pos capitalista: la economía de mercado y sus irrigaciones en las prácticas de consumo, el corporativismo, el terrorismo, la pornografía, la saturación de la información. Pero hay un asunto que sintetiza a los demás, y es el turismo sexual en tierra exótica. En especial, Oriente como el paraíso artificial de Occidente.
El protagonista es un hombre de 40 años, con los atributos del “hombre sin atributos”, soltero y funcionario público, bastante harto de su vida desapasionada, sin expectativas ni resignación. Satisfecho en cierto modo con su complaciente soledad. Pero, un suceso repentino, el asesinato de su padre (noticia que recibe con notable indiferencia), hace que decida recuperar “fuerzas” en un viaje a Tailandia. Allí traba relación con una joven ejecutiva exitosa. El vínculo crece luego del viaje, teniendo como “plataforma” un fuerte encuentro sexual -descrito con lupa, como todas las referencias al sexo en este libro- que permitirá una cercanía jamás experimentada antes: “…se puede vivir en el mundo sin comprenderlo, basta con poder obtener comida, caricias y amor”. Esta suerte de entrega los empujará a proyectar la idea de expandir la industria del turismo y su trasfondo sexual. Así, el lugar de la seducción retrocede frente al mecanismo de la oferta y demanda. El dinero y los pactos mercantiles penetran las relaciones sexuales y sentimentales, y desde ese intercambio, se leen las diferencias de clases, la voluntad de poder, la propia conciencia y el acercamiento al prójimo:
“Así que -continué- por una parte tienes varios cientos de millones de occidentales que tienen todo lo que quieren, pero que ya no consiguen encontrar la satisfacción sexual: buscan y buscan pero no encuentran nada, y son desgraciados hasta los tuétanos. Por otro lado tienes varios miles de millones de individuos que no tienen nada, que se mueren de hambre, que mueren jóvenes, que viven en condiciones insalubres y que sólo pueden vender sus cuerpos y su sexualidad intacta. Es muy sencillo, de lo más sencillo: es una situación de intercambio ideal”.
Fuerte, sí. Houellebecq corre riesgos, apuesta todo a la descripción del poder emergente de la globalización que resurge en esta articulación de sexo y mercado. Ahora bien, ello no priva a la novela del latido humano. Una sensación de vacío corroe, y hasta ridiculiza, ante la amarga conciencia de la falta de amor; viscosidad que intoxica las partículas de la existencia: “…uno puede hacerse el listo, dar la impresión de haber entendido un poco de la vida, pero lo cierto es que la vida se acaba. Mi suerte se parecía a la suya, compartíamos la misma derrota; sin embargo, yo no sentía ninguna clase de solidaridad. A falta de amor, no se puede santificar nada. Bajo los párpados se fusionan las manchas luminosas, hay visiones y hay sueños. Pero eso ya no concierne al hombre, que espera la noche, y la noche cae”.
La pluma sociológica del francés, como vemos, se descubre en breves trazos que aparecen en diálogos o introspecciones cargadas de urticante ironía y crudeza. El registro, sin dudas, es uno de los componentes más llamativos, el irritante máximo, con el que sumergiéndose en la actualidad, inspecciona de cerca el goce perverso y trata con soltura mimética las posturas más intolerables.


LITERATURA PARA NIÑOS

LOS TRES DEL MES
UN BARCO MUY PIRATA (Roldán-Cubillas): ¿Cuánto cabe en un barquito de papel? Una pulga, un piojo, una hormiga negra, un cascarudo… van componiendo una tripulación al paso que se embarca persiguiendo un gran misterio: cuáles serán los tres motivos por los que vale la pena estar vivo. Luego de muchas peripecias estos bichitos encontrarán razones suficientes para vivir, y más aún, sus expectativas se verán ampliamente superadas.
MUCHO PERRO (Schujer): Es la historia de un perro que tiene graves conflictos para contentar a sus dueños, no logra mantenerse alerta porque se queda dormido, tampoco sabe cómo coquetear con las visitas porque esa presión lo vuelve más torpe que de costumbre. Así, tras recibir constantes críticas por no cumplir con su rol perruno, un día decide marcharse de la casa para vivir todo tipo de aventuras.
PANTUFLAS DE PERRITO (Luján–Isol): Una colección de poesía ilustrada que presenta una inédita mixtura de voces: poeta, chicos y ruidos de las propias mascotas. El poder de síntesis de estos poemas se gestó a partir de una actividad virtual dirigida por Luján, en la que compartió un espacio de escritura colaborativa con niños de toda Latinoamérica. Frescura infantil que respira mediante fugaces y agudos fraseos poéticos, en busca de imprimir o despertar en nuestra memoria la relación inconfundible entre los chicos y sus mascotas.





Libros p/grandes y chicos


Por Julieta Nardone

TROPERO DEL EROS, LA MEMORIA Y EL PAISAJE

FRANCISCO MADARIAGA

Un vitalismo original nace sin dar resuello sobre las tierras imaginarias del correntino Madariaga (1927-2000). Su libro “Criollo del universo” (Ed. Argonauta, 1998) es una pieza más de aquella serie de “los raros” en la literatura nacional. En cierta orfandad, dibuja un “contraviaje” que comienza por desamarrar el tono melanco de la ciudad hasta dar rienda suelta al bramido más primitivo, furioso, del Corrientes de su infancia. La patria sin alambrar.
No obstante, hay siempre una elegancia de jaguar en su escritura que otea los esteros, prepara el salto desde los montes o circula al galope sobre una llanura subtropical hacia lo ilimitado. Es oportuno decir que la palabra “infinito” abre frecuentemente el espacio de sus poemas hacia un horizonte cromático, animista, onírico, que condensa toda una postura estética: ser criollo del universo con mirada regional en expansión, sin clausura; y también, espolear la tradición cual gaucho iconoclasta: “Soy el jinete marino de todos / los colores. / Para mí patria es agua, / la tierra es agua, / nuestra sonrisa es agua, / la pasarela al infinito es agua, / los santos son agua, vírgenes son agua”.
En este suelo sin punto fijo, por momentos vaciado de referencias, hecho de fragmentos dispares, encuentra el escritor la objetivación de su deseo: “En una mísera trastienda de juncos / bebían pobres alcoholes verdes / y estaban azorados ante el humo blanco del paisaje. / Como yo, no sabían de dónde venían / ni hacia dónde iban. / Estaban bendecidos por el agua del cosmos”.
Se dice de Madariaga que encarnó la gran hazaña de henchirse de surrealismo y luego expulsar ese torrente furioso en esta escritura que recoge su tierra natal, donde no cesa de recrear una fauna fantástica “junto a un corral llameante de troperos de todo lo que canta”.
Así, el poeta exaspera la tensión que la poesía latinoamericana había dado origen en las primeras décadas del siglo pasado, cuando confrontaba la novedad de vanguardia y el anclaje en la tradición. Su imaginario poético se deja correr por el río Paraná, entre lagunas y estuarios, reverberando símbolos y analogías, descubriendo cómo “el agua sangra al ras de todo lo que no está desgraciado”. Se nos revela, casi desnuda (tanto que da un poco de vértigo o temor) la naturaleza vigorosa de su escritura ya que “el poeta es el balsero que cruza a veces a / los hombres / desde la ribera de la muerte a la ribera / de la vida”. Palabras movedizas, fuertemente sonoras, dan con el “tembladero” de cuerpos y elementos que resurgen en toda su apoteosis material, y es en este “ahí y ahora” que jamás se detiene, donde se agita un “poncho abierto para el dios de las cuchillas de la infinitud”.


LITERATURA PARA NIÑOS

TRES POR UNO
Para los más chiquitos, como lectura iniciática, venimos con COCOROCOCÓ (texto de Didi Grau e ilustraciones de Christian Montenegro). Una historia simple, completamente original, que progresa circularmente apoyándose en sonidos, estampas y personajes. Mediante el juego fónico de onomatopeyas, voces y la aparición acumulativa de imágenes, se busca incitar al proceso de memorización y de identificación de figuras que reaparecen y crecen hasta poblar toda la página.
BERTA Y SU GATO, una divertida colección de Ema Wolf (textos) y Carlos Rodríguez (ilustraciones). Dos personajes adorables en cuatro libros (Ed. Alfaguara): A Berta le encanta amasar a su gato, A Berta se le perdió su gato, El gato de Berta tiene pocas pulgas, En carnaval Berta disfraza a su gato. Del encuentro entre estas dos especies, niña y felino, surgen situaciones desatinadas que remontan vuelo mediante el juego con lo literal, los tópicos del disfraz, desapariciones y búsquedas. Basta encontrarse con las tapas para notar que, sin subordinarse a las palabras, la picaresca visual enaltece la inocencia más tierna que dista mucho de ser torpe ingenuidad.
Y la tercera, un clásico de literatura universal: ABRAN CANCHA QUE AQUÍ VIENE DON QUIJOTE DE LA MANCHA (Ed. Colihue). Por supuesto, se trata de un texto adaptado por Adela Bach del genio de nuestra lengua, Cervantes. Reelaborado como obra de teatro para chicos, sintetiza algunas de las aventuras del caballero andante y su escudero, Sancho Panza. Una composición divertida con diálogos rimados y grandes dosis de humor.




Libros p/grandes y chicos

Por Julieta Nardone / julietanardone@gmal.com

EL MANANTIAL DE UNA TONADA

En el San Juan amurallado por montañas, hubo un hombre en su más plena juventud que, junto a un amigo, alquilaron (repito: al-qui-la-ron) dos burros para aventurarse a la búsqueda de metales preciosos. Anduvieron largo tiempo detrás del batacazo que jamás fue: “Emprendo el regreso, pronto en casa / mi mujer grita: -¿Y? ¿Estamos como siempre? / -Silencio -le contesto-, / hemos tenido años de esperanza”.
Allí oro no había, y en cambio, vendría un empleo de oficina y la inclinación al juego como acto adivinatorio, junto al hábito de interrogar a la naturaleza. Su amor por las piedras parece un romance imposible hacia el silencio total. Interpelar a las sombras, rozar lo inefable, hallar la palabra única. Escudero decía, haciendo referencia a esta necesidad de dar con la palabra absoluta, que era como esa “rara ave” que se sale a cazar en plena noche y con lluvia. Una exploración en busca del vocablo rotundo que atrape lo que se siente, se piensa, en lo más recóndito del ser; a pesar de entender que esa meta es imposible “porque todo es garabatear / mientras se espera / que desde lejos, de alivio, / se te asiente un pájaro hermoso / o el sapo intuitivo te entregue una mariposa”.
Abajo de la piedra, la palabra; de frente al azar del juego, el orden de la naturaleza. Fue cosa de frotar estos elementos para que apareciera, de la forma más espontánea, la llama de su poesía. Una escritura que acaricia los oídos. Golpecitos en la cara de aire fresco. Tampoco  faltan las paradojas y los fantasmas, pues, son poemas que “escarban”, como decía el sanjuanino: “Con el mazo de fotografías / que guardo amorosamente / voy a jugar un solitario. / Empiezo, / pongo sobre la mesa a mi hermana Margarita / y al lado a dos amigos muertos (…) / y enseguida yo, montado en un burro, / cuando de niño salí a conquistar el mundo. (…) Barajo nuevamente y corto, / destapo la foto de mi madre / y entonces ella dice hijo mío / recuerdo las primaveras, dame un beso. Se lo doy / y ahí se me nublan los ojos y abandono el juego”.
El estilo con que cincela los grandes temas, sus inquietudes filosóficas, alborota nuestras cabezas a través de la melodía de una tonada. Es el castellano viviente en transmutación, alquimia creativa de los colores del habla regional. Versos coloquiales que expresan una región, sí, pero sobre todo, un paradigma y el lazo del hombre con su paisaje: “Allá en los lejos campos de mi querer / la soledad no andaba adentro de uno, sino afuera y sin hacer ruido”.
En este mes, febrero, se cumple un año de la muerte del casi desconocido Jorge Leónidas Escudero (1920-2016), quien demostró con su obra que el reconocimiento y la fama no son indispensables para permanecer en los proyectos con paciencia, amor y tozudez. Un dato alentador (para quienes nos gustaría acampar en el arte siempre que fuera posible): publica por primera vez a los 50 años, y llegó a vivir más de 90 sin dejar sus versos hasta el último día: “Me pasa como allá en la montaña / cuando dormía a cielo abierto / y las estrellas cuchicheaban entre ellas: Pobrecito, / dejará de buscar cuando se muera”.
Poesía Completa reúne todas estas insistencias (20 libros) que van tras la huella de lo indescifrable…




LITERATURA PARA NIÑOS

TRES POR UNO

LAS AVENTURAS DEL CAPITÁN CALZONCILLOS: es un ejemplar de la colección del escritor Dav Pilkey. Jorge, Berto son los protagonistas; compañeros de escuela y amigos que crean historietas y dan vida al susodicho capitán. El peculiar superhéroe tiene un recurso invulnerable: calzones con “poderes superelásticos” para enfrentar a los villanos. Eso no es todo, la ficción puede hacerse realidad y podremos tener el gusto de ver al Capitán saltando al otro lado de la historia…
POESÍA Y CUENTOS PARA CHICOS: Obras completas (Tomo II), del titiritero, poeta y narrador Javier Villafañe. Un riquísimo repertorio de cuentos, versos y leyendas, un material original y de acento humorístico que articula perfectamente lo tradicional y el estilo propio del autor. Además, integran el volumen narraciones basadas en sus experiencias de titiritero andante. Muy recordado por su célebre personaje Maese Trotamundos y la carreta La Andariega, con la que recorrió numerosos lugares para llevar al público sus representaciones.
Y por último, un clásico: CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE, escrito en 1964 por el británico Roald Dahl; muchos lo conocerán por su adaptación cinematográfica. La más reciente fue la película del gran Tim Burton (2005). El protagonista, Charlie, es un niño pobre que vive con su familia en los márgenes de la ciudad. Él y su abuelo tienen un sueño: visitar la misteriosa fábrica de Willy Wonka que lleva años cerrada al público. Este excéntrico industrial de la golosina pone en circulación sólo cinco billetes dorados que pueden estar en cualquier chocolate de su marca, distribuidos en el país. Sólo esos afortunados podrán visitar la fábrica y ser ganadores de un gran lote de golosinas. Sin embargo, de este minúsculo grupo (entre los que Charlie está), sólo uno podrá convertirse en merecedor de un premio muy especial...