Por inconvenientes varios no hemos podido publicar todo el material de abril en abril, por eso lo encontrarán a la derecha de su pantalla, mitad en abril y mitad en mayo. Aclarado el asunto les aviso que en pocos días más estaremos subiendo el material del Nº3, esto es, el correspondiente a mayo.
Saludos y gracias por estar ahí.
Mostrando entradas con la etiqueta Nº 2. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nº 2. Mostrar todas las entradas
Contratapa
El pibe en la tormenta*
A lo lejos se ven nubarrones, tal como anunció la radio pronosticando tormenta y recomendando paraguas. También grises, enormes círculos de humo producidos por la quema de porquería confunden el horizonte con lo que debería ser cielo azul. Detrás de la barriada de tapias, ladrillo vivo y latas sin color, allá en la autopista desbordan con estridencias y provocaciones las bocinas ciegas, rayos enrutados a la gran ciudad desfilando detrás del anhelo máximo y desconocido llamado ideal, matriz del deseo de los deseos. Insípidos y glaciales, tanto para conductores como para quienes duermen sobre cartones y diarios, los sueños de ayer continúan hoy manteniendo su promesa ilusoria.
Reincorporándose, el pibe rumia que los ruidos de la hora acomodan el decorado de los días sin venir. Se sacude la tierra, agarra la bolsa encontrada y aspira, pero sin conseguir beneficio. Habrá que buscar con más esmero, más lucidez, o encontrar el modo de renovar la situación de esta primera experiencia junto a otros que como él, giran en la rueda del simulacro. Encaprichado con su misión, el pibe ignora sus circunstancias. Sordo a reclamos, y como no tiene otra cosa que hacer, inmoviliza las neurasténicas patitas a una tabla. Arranca los bigotes. Uno a uno. Moquea, el pibe. Deja sus mocos en la manga y prueba la resistencia de la patita. Se quiebra. Intenta con la otra, pero lo mismo. El moco se le alarga, cuelga molesto. Vuelve a limpiarse con la manga. En el agujerito entre las patitas empuja un palito hasta el fondo. Los sacudones del cuerpito aprisionado obligan al pibe a sujetar el cogotito. En la boca chillona mete piedras, basura, plástico. Y se aquieta, con los brazos flojos, el pibe, esperando algo que desconoce pero ansía, como incrustarse un piercing en la lengua o en la ceja para darse dique y ser grande. Más próximos, los densos nubarrones se ennegrecen a paso lento e irrefrenable. Sin explorar y oculto, el ardiente adoquín bailando dentro de la cabeza del pibe exige imaginación, agilidad, templanza. Entre los desperdicios como luz salvadora en el túnel, brilla una cucharita. El pibe la usa para remover los ojitos. Los quita de las cuencas para ver qué hay detrás. Sólo más complicaciones. Apresurado y sin conciencia de los tempos ni las pausas, el pibe, como hizo antes con el sapo, abre la pancita con la navaja vieja que encontró en la basura. Salta la sangre. Percibe un llamado y observa que hay un sol queriendo vencer a las nubes. No es fácil. Las nubes se coagulan y se acodan impidiendo que el sol pueda ser. Apenas si unas líneas tenues y de poco brillo logran filtrarse sin consecuencias destacadas, salvo un relumbrón huidizo y flemático. El pibe se da cuenta de que está jugando solo, que se ha quedado sin juguete. Corre hasta la madre llorando porque el gatito se ha muerto. La mujer, que estaba echada en la cama pensando en qué hacerle de cenar al hombre cuando regrese de buscar trabajo si es que regresa, le da un cachetazo por estar sucio de sangre, lleno de rasguñones y con los mocos colgando. El pibe caído se incorpora de la tierra y sale corriendo. La mujer amaga levantarse para decirle que lo quiere y no le quiso pegar, pero no tiene fuerzas porque hace días que su hombre no aparece y ella tiene la seguridad de que nunca volverá y no sabe qué hacer porque ya no tiene a quién pedirle ayuda ni tiene cara para salir a buscar trabajo porque no hay trabajo salvo de puta o ir a robar a las tiendas y vender por nada; o hablar con el Fiera y pedirle que la conecte para que le den algo, ropa interior o discos truchos, lo que sea, que pueda ofrecer en las veredas de la ciudad y poder comer. Me miró bien el Fiera, buen muchacho, aunque hablan mal porque parece que ha matado, pero no lo creo, mi chico lo admira y yo estúpida intenté hacerme la chiquilina con él; pero si me conecta y puedo ir a la ciudad puedo encontrarlo porque sé que no vuelve por vergüenza, no porque no quiera volver, tiene que volver, lo esperaré el tiempo que sea, me quedaré en cama esperando, las cosas no pueden cambiar así de repente de un día para el otro, una debe estar preparada, él me besó fuerte en la boca, me quiere, tiene que volver, no puede ser, no, a lo mejor está trabajando duro y vuelve en unos días lleno de plata y regalos, seguro, va a regresar, me voy a poner a limpiar para que encuentre todo en orden…
Se escuchan truenos impecables e intimidatorios. No lejos, vibran refucilos. El pibe camina moqueando, palpitando fuerte y llorando, intuye que este nuevo día no le deparará ninguna novedad, patea basura. Comienzan a caer las primeras gotas de lluvia. Impiadosos, mostrando sin disimulo los dientes punzantes, los incontrolables elementos de la tormenta anunciada se hacen presente. Levanta la cara, el pibe. El agua lo peina, le limpia los mocos y le quita el llanto. Pero el pibe no huele el cambio, tiene tanta rabia como los truenos y relámpagos que hacen temblar a la barriada, y tanta furia que ya se considera con fuerzas como para amarrar al perro y apuñalar el cielo. Se cobija en una esquina de la casucha, agarra una piedra lisa y afila la navaja.
Por Enrique Medina
* Del libro “El Fiera, el pibe y los otros”, próximamente en librerías.
A lo lejos se ven nubarrones, tal como anunció la radio pronosticando tormenta y recomendando paraguas. También grises, enormes círculos de humo producidos por la quema de porquería confunden el horizonte con lo que debería ser cielo azul. Detrás de la barriada de tapias, ladrillo vivo y latas sin color, allá en la autopista desbordan con estridencias y provocaciones las bocinas ciegas, rayos enrutados a la gran ciudad desfilando detrás del anhelo máximo y desconocido llamado ideal, matriz del deseo de los deseos. Insípidos y glaciales, tanto para conductores como para quienes duermen sobre cartones y diarios, los sueños de ayer continúan hoy manteniendo su promesa ilusoria.
Reincorporándose, el pibe rumia que los ruidos de la hora acomodan el decorado de los días sin venir. Se sacude la tierra, agarra la bolsa encontrada y aspira, pero sin conseguir beneficio. Habrá que buscar con más esmero, más lucidez, o encontrar el modo de renovar la situación de esta primera experiencia junto a otros que como él, giran en la rueda del simulacro. Encaprichado con su misión, el pibe ignora sus circunstancias. Sordo a reclamos, y como no tiene otra cosa que hacer, inmoviliza las neurasténicas patitas a una tabla. Arranca los bigotes. Uno a uno. Moquea, el pibe. Deja sus mocos en la manga y prueba la resistencia de la patita. Se quiebra. Intenta con la otra, pero lo mismo. El moco se le alarga, cuelga molesto. Vuelve a limpiarse con la manga. En el agujerito entre las patitas empuja un palito hasta el fondo. Los sacudones del cuerpito aprisionado obligan al pibe a sujetar el cogotito. En la boca chillona mete piedras, basura, plástico. Y se aquieta, con los brazos flojos, el pibe, esperando algo que desconoce pero ansía, como incrustarse un piercing en la lengua o en la ceja para darse dique y ser grande. Más próximos, los densos nubarrones se ennegrecen a paso lento e irrefrenable. Sin explorar y oculto, el ardiente adoquín bailando dentro de la cabeza del pibe exige imaginación, agilidad, templanza. Entre los desperdicios como luz salvadora en el túnel, brilla una cucharita. El pibe la usa para remover los ojitos. Los quita de las cuencas para ver qué hay detrás. Sólo más complicaciones. Apresurado y sin conciencia de los tempos ni las pausas, el pibe, como hizo antes con el sapo, abre la pancita con la navaja vieja que encontró en la basura. Salta la sangre. Percibe un llamado y observa que hay un sol queriendo vencer a las nubes. No es fácil. Las nubes se coagulan y se acodan impidiendo que el sol pueda ser. Apenas si unas líneas tenues y de poco brillo logran filtrarse sin consecuencias destacadas, salvo un relumbrón huidizo y flemático. El pibe se da cuenta de que está jugando solo, que se ha quedado sin juguete. Corre hasta la madre llorando porque el gatito se ha muerto. La mujer, que estaba echada en la cama pensando en qué hacerle de cenar al hombre cuando regrese de buscar trabajo si es que regresa, le da un cachetazo por estar sucio de sangre, lleno de rasguñones y con los mocos colgando. El pibe caído se incorpora de la tierra y sale corriendo. La mujer amaga levantarse para decirle que lo quiere y no le quiso pegar, pero no tiene fuerzas porque hace días que su hombre no aparece y ella tiene la seguridad de que nunca volverá y no sabe qué hacer porque ya no tiene a quién pedirle ayuda ni tiene cara para salir a buscar trabajo porque no hay trabajo salvo de puta o ir a robar a las tiendas y vender por nada; o hablar con el Fiera y pedirle que la conecte para que le den algo, ropa interior o discos truchos, lo que sea, que pueda ofrecer en las veredas de la ciudad y poder comer. Me miró bien el Fiera, buen muchacho, aunque hablan mal porque parece que ha matado, pero no lo creo, mi chico lo admira y yo estúpida intenté hacerme la chiquilina con él; pero si me conecta y puedo ir a la ciudad puedo encontrarlo porque sé que no vuelve por vergüenza, no porque no quiera volver, tiene que volver, lo esperaré el tiempo que sea, me quedaré en cama esperando, las cosas no pueden cambiar así de repente de un día para el otro, una debe estar preparada, él me besó fuerte en la boca, me quiere, tiene que volver, no puede ser, no, a lo mejor está trabajando duro y vuelve en unos días lleno de plata y regalos, seguro, va a regresar, me voy a poner a limpiar para que encuentre todo en orden…
Se escuchan truenos impecables e intimidatorios. No lejos, vibran refucilos. El pibe camina moqueando, palpitando fuerte y llorando, intuye que este nuevo día no le deparará ninguna novedad, patea basura. Comienzan a caer las primeras gotas de lluvia. Impiadosos, mostrando sin disimulo los dientes punzantes, los incontrolables elementos de la tormenta anunciada se hacen presente. Levanta la cara, el pibe. El agua lo peina, le limpia los mocos y le quita el llanto. Pero el pibe no huele el cambio, tiene tanta rabia como los truenos y relámpagos que hacen temblar a la barriada, y tanta furia que ya se considera con fuerzas como para amarrar al perro y apuñalar el cielo. Se cobija en una esquina de la casucha, agarra una piedra lisa y afila la navaja.
Por Enrique Medina
* Del libro “El Fiera, el pibe y los otros”, próximamente en librerías.
Directo al corazón
Un viaje, un encuentro, dos protagonistas*
La proximidad del verano se hace sentir en el pueblo fundado por el francés apellidado Chabás, y en la ciudad cordobesa famosa por su Fiesta Nacional de la Cerveza. No sin sobresaltos, la democracia da sus primeros pasos. Ajena a todo, una jovencita prepara el bolso que llevará a su viaje de egresados. A más de 400 kilómetros, un esbelto muchacho de sonrisa generosa y juventud ferviente, repite la escena.
Bariloche sucede con la velocidad que llevan los buenos momentos. Sólo tres días faltan para que los protagonistas, alojados en el mismo hotel en habitaciones contiguas, emprendan el regreso. Fue entonces cuando sucedió el encuentro. Fue en el estar del hotel, con el televisor desplegando imágenes vanas y puñaditos de estudiantes en los sillones. Fue en ese instante distinto en el cual emerge de la escenografía un alguien insoslayable diferenciándose de todo lo demás. Fue cuando se miraron, se gustaron, se eligieron por primera vez, aun sin saber todo lo que por venir estaba. En By Pass, las luces, la música y el propio latido que los impelía, propiciaron la osadía de animarse al primer beso. En los días restantes las excursiones divergentes no impidieron que, amén de buscarse, se encontraran. Se prometieron verse ese mismo verano en Santa Rosa de Calamuchita, donde ella vacacionaría junto a su familia.
La Navidad de 1984 los encontró a cada uno en su ciudad, sembrando el sueño de un futuro en el cual querían estudiar Medicina; con el alma acalorada por gustarse, pensarse, saberse; sintiendo en el cuerpo atardeceres de ensueño. Se quisieron, así, sin explicación, sin motivo y hasta sin objetivo, víctimas del niño Cupido que lanza sus flechas envenenadas de amor. El 24 a la noche él la llamó, robusteciendo aquel incipiente fulgor que nació en lontananza. En febrero, como habían previsto, se reencontraron. Caminaron junto al río, se contaron secretos, verdades, detalles; y se pusieron de novios un 1 de marzo. El año dejó andar sus días, ella vivía en Rosario y él en Córdoba Capital. Se veían una vez por mes viajando ora él, ora ella, en los feriados que el calendario ofrecía como fecha bendita. Ni mail ni celular existían, usaron correo postal y el teléfono familiar. Acaso la profundidad venza la ausencia y el compromiso espontáneo garantice la perdurabilidad. Fuera de toda conjetura, este amor ratificado en formal ceremonia abarca ya más de la mitad de sus vidas, dio lugar a cuatro hijos, les permitió vencer obstáculos, crisis nacionales royendo economías, dolores familiares, cambios y decisiones frente a los imponderables que la vida esconde en sus mil recodos.
Él, proclive al trabajo y al buen humor, disfruta de la familia y de la casa. Ella, mamá orgullosa y artesana en la cocina, sigue teniendo en la mirada el brillo que se encendió hace más de 20 años, y que él con el suyo atiza, justifica, y comparte. “Dios no juega a los dados”, afirmó Einstein para explicar el universo. Quizás del mismo modo, pueda explicarse el amor.
* Basado en la historia real de Fabiana Donés y Adrián Centeno.
Por Alejandra Tenaglia
La proximidad del verano se hace sentir en el pueblo fundado por el francés apellidado Chabás, y en la ciudad cordobesa famosa por su Fiesta Nacional de la Cerveza. No sin sobresaltos, la democracia da sus primeros pasos. Ajena a todo, una jovencita prepara el bolso que llevará a su viaje de egresados. A más de 400 kilómetros, un esbelto muchacho de sonrisa generosa y juventud ferviente, repite la escena.
Bariloche sucede con la velocidad que llevan los buenos momentos. Sólo tres días faltan para que los protagonistas, alojados en el mismo hotel en habitaciones contiguas, emprendan el regreso. Fue entonces cuando sucedió el encuentro. Fue en el estar del hotel, con el televisor desplegando imágenes vanas y puñaditos de estudiantes en los sillones. Fue en ese instante distinto en el cual emerge de la escenografía un alguien insoslayable diferenciándose de todo lo demás. Fue cuando se miraron, se gustaron, se eligieron por primera vez, aun sin saber todo lo que por venir estaba. En By Pass, las luces, la música y el propio latido que los impelía, propiciaron la osadía de animarse al primer beso. En los días restantes las excursiones divergentes no impidieron que, amén de buscarse, se encontraran. Se prometieron verse ese mismo verano en Santa Rosa de Calamuchita, donde ella vacacionaría junto a su familia.
La Navidad de 1984 los encontró a cada uno en su ciudad, sembrando el sueño de un futuro en el cual querían estudiar Medicina; con el alma acalorada por gustarse, pensarse, saberse; sintiendo en el cuerpo atardeceres de ensueño. Se quisieron, así, sin explicación, sin motivo y hasta sin objetivo, víctimas del niño Cupido que lanza sus flechas envenenadas de amor. El 24 a la noche él la llamó, robusteciendo aquel incipiente fulgor que nació en lontananza. En febrero, como habían previsto, se reencontraron. Caminaron junto al río, se contaron secretos, verdades, detalles; y se pusieron de novios un 1 de marzo. El año dejó andar sus días, ella vivía en Rosario y él en Córdoba Capital. Se veían una vez por mes viajando ora él, ora ella, en los feriados que el calendario ofrecía como fecha bendita. Ni mail ni celular existían, usaron correo postal y el teléfono familiar. Acaso la profundidad venza la ausencia y el compromiso espontáneo garantice la perdurabilidad. Fuera de toda conjetura, este amor ratificado en formal ceremonia abarca ya más de la mitad de sus vidas, dio lugar a cuatro hijos, les permitió vencer obstáculos, crisis nacionales royendo economías, dolores familiares, cambios y decisiones frente a los imponderables que la vida esconde en sus mil recodos.
Él, proclive al trabajo y al buen humor, disfruta de la familia y de la casa. Ella, mamá orgullosa y artesana en la cocina, sigue teniendo en la mirada el brillo que se encendió hace más de 20 años, y que él con el suyo atiza, justifica, y comparte. “Dios no juega a los dados”, afirmó Einstein para explicar el universo. Quizás del mismo modo, pueda explicarse el amor.
* Basado en la historia real de Fabiana Donés y Adrián Centeno.
Por Alejandra Tenaglia
El encuentro con la verdad
¡Qué hermosa es la palabra inmenso!, me dijiste. Y, sí, en tu mundo infantil no podés decirme más que esto: simplemente te encanta. En cambio a mí me resulta muy difícil responderte cuál es la palabra que más me gusta. Claro, indefectiblemente y más allá se sentirme soñadora, los diques anímicos interceptaron los pensamientos infantiles y hoy ya no puedo decirte, sin cuestionármelo, una palabra que encierre el encanto.
Tus ojos buscan los míos esperando una respuesta que no llega. Podría mentirte o decirte cualquier frase vacía, pero no, el lazo entre nosotros no lo permite. Entonces te digo que me dejes pensarlo y que cuando la encontrara te lo diría.
Esto calma tu ansiedad, por ahora, porque sabés que siempre trato de dar respuesta a tus interrogantes.
Pasaron unos días y camino al colegio, como siempre, la música nos acompañaba. La voz inconfundible y dulce de Jorge Rojas, cantaba: …inmenso era el cielo que nos cobijaba… Allí arremetiste nuevamente: me debés una respuesta, pero el apuro de llegar antes de que suene el timbre me permite un tiempo más.
Yo, mientras tanto, sigo pensándolo…
Estoy tentada por contar la historia (¿leyenda o mito?) de Edipo Rey, pero quizás sea motivo de otro encuentro con la palabra. Hoy me contento con decir que Freud utilizó el mito como forma de explicar su teoría psicoanalítica. Y qué es el mito sino una hermosa manera de invitarnos a soñar con mundos o hechos, por momentos, alejados de toda realidad palpable, sin embargo no por eso menos creíbles para sujetos dispuestos a escuchar y creer más allá de lo real.
Una vez escuché la leyenda de la cruz del sur, pero como estoy segura de que mi relato no será tan interesante y entretenido como el que originalmente llegó a mí, sólo diré que desde el momento que la escuché, ya lo científico dejó de importarme y cada vez que me permito mirar el cielo en las noches, busco encontrar la huella del ñandú huyendo de gualichu… Eso es lo cierto para mí.
Entonces, digo, ¿existe LA verdad, o depende de cómo atraviesen los hechos a nuestra subjetividad?
Cada paciente nos convoca para que, como psicólogos, lleguemos juntos a encontrarnos con su verdad, aquella que es vedada, tapada, oculta por los síntomas. El yo no es dueño en su propia casa, diría Freud. Este recorrido es muchas veces arduo y doloroso porque no es fácil la búsqueda de nuestra verdad que nos es desconocida aún, por lo tanto es probable que la creamos ajena. Una verdad que a veces el paciente prefiere creer que es sólo del psicólogo, porque en tantos caminos transitados no existió una brújula que nos marcara el norte, entonces intentar desandar los pasos sin saber cómo se llegó al punto en que hoy nos encontramos, es complejo; es más fácil pensar que fue un error de interpretación del otro. Esto es lo que Freud llamó resistencia. ¿Qué hace que el paciente siga, a pesar de estos “inconvenientes”, eligiéndonos cada semana? El saber que el recorrido es largo, tan incierto y peligroso como único.
“Su historia, sus anhelos, sus temores y sus deseos más profundos la convierten en un ser irrepetible, dueña de una verdad oculta que debo ayudarle a revelar”, relata Gabriel Rolón.
No existe LA verdad sino en tanto ideal, aquello a lo que queremos llegar sabiendo que en lo real no es. No hay verdades absolutas e irrefutables, eso sería un dogma.
Para mí, inmenso es lo inabarcable, lo infinito, lo que no se puede medir, el amor, la emoción, el cielo, el mar, el horizonte… lo que me genera la pregunta: ¿qué hay más allá? Por eso la búsqueda de la verdad también es inmensa, la propia y la de aquellos que confían en nosotros para lograrlo.
Es lo que encanta, lo que hace que todos los días despierte en mí el brillo en la mirada y la sonrisa en los gestos. Como ahora, que voy en búsqueda de mi hijo para decirle que ya encontré mi hermosa palabra: el encanto.
Por Carina Sicardi
Tus ojos buscan los míos esperando una respuesta que no llega. Podría mentirte o decirte cualquier frase vacía, pero no, el lazo entre nosotros no lo permite. Entonces te digo que me dejes pensarlo y que cuando la encontrara te lo diría.
Esto calma tu ansiedad, por ahora, porque sabés que siempre trato de dar respuesta a tus interrogantes.
Pasaron unos días y camino al colegio, como siempre, la música nos acompañaba. La voz inconfundible y dulce de Jorge Rojas, cantaba: …inmenso era el cielo que nos cobijaba… Allí arremetiste nuevamente: me debés una respuesta, pero el apuro de llegar antes de que suene el timbre me permite un tiempo más.
Yo, mientras tanto, sigo pensándolo…
Estoy tentada por contar la historia (¿leyenda o mito?) de Edipo Rey, pero quizás sea motivo de otro encuentro con la palabra. Hoy me contento con decir que Freud utilizó el mito como forma de explicar su teoría psicoanalítica. Y qué es el mito sino una hermosa manera de invitarnos a soñar con mundos o hechos, por momentos, alejados de toda realidad palpable, sin embargo no por eso menos creíbles para sujetos dispuestos a escuchar y creer más allá de lo real.
Una vez escuché la leyenda de la cruz del sur, pero como estoy segura de que mi relato no será tan interesante y entretenido como el que originalmente llegó a mí, sólo diré que desde el momento que la escuché, ya lo científico dejó de importarme y cada vez que me permito mirar el cielo en las noches, busco encontrar la huella del ñandú huyendo de gualichu… Eso es lo cierto para mí.
Entonces, digo, ¿existe LA verdad, o depende de cómo atraviesen los hechos a nuestra subjetividad?
Cada paciente nos convoca para que, como psicólogos, lleguemos juntos a encontrarnos con su verdad, aquella que es vedada, tapada, oculta por los síntomas. El yo no es dueño en su propia casa, diría Freud. Este recorrido es muchas veces arduo y doloroso porque no es fácil la búsqueda de nuestra verdad que nos es desconocida aún, por lo tanto es probable que la creamos ajena. Una verdad que a veces el paciente prefiere creer que es sólo del psicólogo, porque en tantos caminos transitados no existió una brújula que nos marcara el norte, entonces intentar desandar los pasos sin saber cómo se llegó al punto en que hoy nos encontramos, es complejo; es más fácil pensar que fue un error de interpretación del otro. Esto es lo que Freud llamó resistencia. ¿Qué hace que el paciente siga, a pesar de estos “inconvenientes”, eligiéndonos cada semana? El saber que el recorrido es largo, tan incierto y peligroso como único.
“Su historia, sus anhelos, sus temores y sus deseos más profundos la convierten en un ser irrepetible, dueña de una verdad oculta que debo ayudarle a revelar”, relata Gabriel Rolón.
No existe LA verdad sino en tanto ideal, aquello a lo que queremos llegar sabiendo que en lo real no es. No hay verdades absolutas e irrefutables, eso sería un dogma.
Para mí, inmenso es lo inabarcable, lo infinito, lo que no se puede medir, el amor, la emoción, el cielo, el mar, el horizonte… lo que me genera la pregunta: ¿qué hay más allá? Por eso la búsqueda de la verdad también es inmensa, la propia y la de aquellos que confían en nosotros para lograrlo.
Es lo que encanta, lo que hace que todos los días despierte en mí el brillo en la mirada y la sonrisa en los gestos. Como ahora, que voy en búsqueda de mi hijo para decirle que ya encontré mi hermosa palabra: el encanto.
Por Carina Sicardi
Baldosa floja
Ignacio y sus fastidios
Ignacio es un hombre sensible a las preguntas, es decir, se altera rápidamente frente a indagaciones cotidianas y costumbristas, propias del diálogo acelerado y casi impensado que desplegamos con naturalidad y, sin darnos cuenta de cuán cerca estamos de las preguntontas de la diva del teléfono, quien, como diría el amigo Arlt, por “prepotencia de trabajo” sí tiene permitido decir cualquier burrada asegurándose además el aplauso. Va aquí un listado de situaciones y las respuestas no dichas pero sí pensadas, por nuestro ocasional fastidiado.
Perdés algo y otro te dice: siempre está en el último lugar donde buscás… ¡Y claro! ¡Si estuviera en el primero ni se hubiera perdido ni seguiría buscando!
Perdí la billetera: ¿dónde? Me robaron: ¿quién? Mi novia se fue con otro: ¿en serio? ¡No! ¡Me levanté con ganas de hacerme fama de perdedor/fracasado/pobre tipo para que todos me envidien! ¿Estás de mal humor? Qué fuera de moda estás, ¿no sabés que estar serio y gritar como un loco con los ojos desencajados es buenííííísimo para el corazón? ¿Te cortaste el pelo? Para nada, me lo arremangué; me creció la cabeza; me cayó ácido… Entrás al bar y uno de tus amigos te palmea el hombro al son de: ¿ya llegaste? Eso es lo que vos creés, soy un holograma... Ni hablar en el cine, cuando el de al lado sobresaltado exclama a los codazos: ¿¿¿viste eso??? No, pagué la entrada para que vos me cuentes la película… Lo mismo en un estadio de fútbol, fiesta, recital: ¿qué hacés acá? ¡Vine a comprar un pancho y asegurarme que hayan regado las plantas! Después está quien busca el control remoto por toda la casa en vez de ir hasta el televisor y apretar los botoncitos ¡así no nos seguimos perdiendo el partido por un capricho! El que te pide la hora mientras se toca la muñeca, ¡ya sé donde tengo el reloj infeliz, no hace falta que me avises! El que te dice: ¿te puedo hacer una pregunta?... ya me la estás haciendo querido. La madre que te avisa: “Nachito, Claudia…” Y vos le contestás: ¡no me la pases que es una pesada! Y ahí aparece la pesada, al ladito de tu madre ya que no estaba en el teléfono sino en la puerta de tu casa… Y ya que hablamos de mujeres, tengo un listado largo acerca de ellas: están las que sacás a comer pizza y con orégano en los dientes te sonríen mimosas provocándote un espasmo; las que retan a los mozos con aires de Máxima Zorreguieta; las que te hacen un repaso minucioso de todos sus noviazgos; las que después de la primera copa ya gritan como gallinas y también las que toman agua hasta con asado; las que siempre siempre siempre llegan tarde; las que en toda oración insertan una palabra en inglés u otro idioma; las que hablan sin parar como si vinieran de diez años de silencio; las que se hacen las especialistas en política o cualquier otro tema proclamando opiniones súper/altro/hiper repetidas en todos los noticieros; las que hablan por celular durante toda la cena o escriben y reciben mensajes con sus amigas, pasándoles el parte de si sos flaco, te vestiste de blanco o les corriste la silla; las que se adornan tanto que hasta los perros la miran (y eso que dicen que no ven los colores); las que te preguntan: ¿por qué no me llamaste ayer?, cuando nunca habías quedado en eso. O: ¿no sentís que nos conocemos de otra vida? ¿En qué estás pensando? ¿Te gusto? ¿Qué sos? SOS es lo que uno necesita en ese momento, entonces pide permiso para ir al baño y luego de orinar ya molesto y arrepentido por la salida, luego de lavarse las manos con el agua aún chorreando, descubre que no hay papel en el dispenser… Para terminar, hay algo que toda mujer hace inexorablemente más tarde o más temprano: cerrar la puerta de tu auto como si fuera una heladera sin la caída correcta. Eso sí termina de redondear la respuesta para la pregunta que llega ya del otro lado de la ventanilla: ¿me llamás uno de estos días? Sí, te llamo para saber dónde vas, ¡así voy a otro lado!
Por Alejandra Tenaglia
Ignacio es un hombre sensible a las preguntas, es decir, se altera rápidamente frente a indagaciones cotidianas y costumbristas, propias del diálogo acelerado y casi impensado que desplegamos con naturalidad y, sin darnos cuenta de cuán cerca estamos de las preguntontas de la diva del teléfono, quien, como diría el amigo Arlt, por “prepotencia de trabajo” sí tiene permitido decir cualquier burrada asegurándose además el aplauso. Va aquí un listado de situaciones y las respuestas no dichas pero sí pensadas, por nuestro ocasional fastidiado.
Perdés algo y otro te dice: siempre está en el último lugar donde buscás… ¡Y claro! ¡Si estuviera en el primero ni se hubiera perdido ni seguiría buscando!
Perdí la billetera: ¿dónde? Me robaron: ¿quién? Mi novia se fue con otro: ¿en serio? ¡No! ¡Me levanté con ganas de hacerme fama de perdedor/fracasado/pobre tipo para que todos me envidien! ¿Estás de mal humor? Qué fuera de moda estás, ¿no sabés que estar serio y gritar como un loco con los ojos desencajados es buenííííísimo para el corazón? ¿Te cortaste el pelo? Para nada, me lo arremangué; me creció la cabeza; me cayó ácido… Entrás al bar y uno de tus amigos te palmea el hombro al son de: ¿ya llegaste? Eso es lo que vos creés, soy un holograma... Ni hablar en el cine, cuando el de al lado sobresaltado exclama a los codazos: ¿¿¿viste eso??? No, pagué la entrada para que vos me cuentes la película… Lo mismo en un estadio de fútbol, fiesta, recital: ¿qué hacés acá? ¡Vine a comprar un pancho y asegurarme que hayan regado las plantas! Después está quien busca el control remoto por toda la casa en vez de ir hasta el televisor y apretar los botoncitos ¡así no nos seguimos perdiendo el partido por un capricho! El que te pide la hora mientras se toca la muñeca, ¡ya sé donde tengo el reloj infeliz, no hace falta que me avises! El que te dice: ¿te puedo hacer una pregunta?... ya me la estás haciendo querido. La madre que te avisa: “Nachito, Claudia…” Y vos le contestás: ¡no me la pases que es una pesada! Y ahí aparece la pesada, al ladito de tu madre ya que no estaba en el teléfono sino en la puerta de tu casa… Y ya que hablamos de mujeres, tengo un listado largo acerca de ellas: están las que sacás a comer pizza y con orégano en los dientes te sonríen mimosas provocándote un espasmo; las que retan a los mozos con aires de Máxima Zorreguieta; las que te hacen un repaso minucioso de todos sus noviazgos; las que después de la primera copa ya gritan como gallinas y también las que toman agua hasta con asado; las que siempre siempre siempre llegan tarde; las que en toda oración insertan una palabra en inglés u otro idioma; las que hablan sin parar como si vinieran de diez años de silencio; las que se hacen las especialistas en política o cualquier otro tema proclamando opiniones súper/altro/hiper repetidas en todos los noticieros; las que hablan por celular durante toda la cena o escriben y reciben mensajes con sus amigas, pasándoles el parte de si sos flaco, te vestiste de blanco o les corriste la silla; las que se adornan tanto que hasta los perros la miran (y eso que dicen que no ven los colores); las que te preguntan: ¿por qué no me llamaste ayer?, cuando nunca habías quedado en eso. O: ¿no sentís que nos conocemos de otra vida? ¿En qué estás pensando? ¿Te gusto? ¿Qué sos? SOS es lo que uno necesita en ese momento, entonces pide permiso para ir al baño y luego de orinar ya molesto y arrepentido por la salida, luego de lavarse las manos con el agua aún chorreando, descubre que no hay papel en el dispenser… Para terminar, hay algo que toda mujer hace inexorablemente más tarde o más temprano: cerrar la puerta de tu auto como si fuera una heladera sin la caída correcta. Eso sí termina de redondear la respuesta para la pregunta que llega ya del otro lado de la ventanilla: ¿me llamás uno de estos días? Sí, te llamo para saber dónde vas, ¡así voy a otro lado!
Por Alejandra Tenaglia
Demoliendo mitos
Agujas infectadas con VIH dejadas en asientos
Aun si estuvieran ahí: ¿contagian el virus?
Cada cierto tiempo llega a nuestro correo o a nuestros oídos la historia supuestamente vivida por un amigo de un amigo de un amigo, o por Juan de los Palotes en una ciudad lejana o cine sin nombre, según la cual el susodicho contrajo el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), al pincharse con una aguja infectada dejada en una butaca. Sin entrar en discusión de si eso sucede o no, es bueno saber que si bien el aire no mata el virus, sí seca el fluido y eso lo destruye o descompone de un 90 a un 99% en pocas horas. Esto es, para que haya riesgo debe tratarse de una aguja recientemente utilizada, con alto contenido de VIH y ciertas condiciones ambientales, ya que fuera del organismo el virus es muy débil y muere fácilmente. O sea que revisar el asiento no está de más, pero sólo para saber dónde estacionamos nuestra humanidad.
Aun si estuvieran ahí: ¿contagian el virus?
Cada cierto tiempo llega a nuestro correo o a nuestros oídos la historia supuestamente vivida por un amigo de un amigo de un amigo, o por Juan de los Palotes en una ciudad lejana o cine sin nombre, según la cual el susodicho contrajo el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), al pincharse con una aguja infectada dejada en una butaca. Sin entrar en discusión de si eso sucede o no, es bueno saber que si bien el aire no mata el virus, sí seca el fluido y eso lo destruye o descompone de un 90 a un 99% en pocas horas. Esto es, para que haya riesgo debe tratarse de una aguja recientemente utilizada, con alto contenido de VIH y ciertas condiciones ambientales, ya que fuera del organismo el virus es muy débil y muere fácilmente. O sea que revisar el asiento no está de más, pero sólo para saber dónde estacionamos nuestra humanidad.
Universo danza
El sabor de la salsa
Un esclavo llega a Cuba desde el continente africano sin más equipaje que su religión y su tambor. Y es la alabanza a sus dioses la que le da sentido a su música, y es esta música de tambores la que le da sentido a su vida. Este es el condimento base que perdura en el fondo de la olla, y que contiene tantos otros, como la influencia de Puerto Rico, Colombia y Venezuela, el jazz y Nueva York. Todos juntos forman la SALSA, una danza divertida y sensual que nace en la década del 60, somete al público a un contoneo de caderas desprejuiciadas y tiene un plus de sabor porque es un baile que se hace y se disfruta de a dos, lo cual permite descubrirnos a nosotros mismos y al otro, desde una dimensión distinta a la habitual.
Rico ¿no?
Florencia Abbas
Un esclavo llega a Cuba desde el continente africano sin más equipaje que su religión y su tambor. Y es la alabanza a sus dioses la que le da sentido a su música, y es esta música de tambores la que le da sentido a su vida. Este es el condimento base que perdura en el fondo de la olla, y que contiene tantos otros, como la influencia de Puerto Rico, Colombia y Venezuela, el jazz y Nueva York. Todos juntos forman la SALSA, una danza divertida y sensual que nace en la década del 60, somete al público a un contoneo de caderas desprejuiciadas y tiene un plus de sabor porque es un baile que se hace y se disfruta de a dos, lo cual permite descubrirnos a nosotros mismos y al otro, desde una dimensión distinta a la habitual.
Rico ¿no?
Florencia Abbas
Castración química
Medida polémica que podría aplicarse en Argentina
El gobernador de Mendoza, Celso Jaque, planteó un plan integral para tratar a violadores reincidentes, que contempla la castración química. Esta medida, inédita en el país pero aplicada en otras latitudes, despertó polémica desde distintos rincones. Algunos afirman que sólo lo hace para ganar votos, otros se refieren a la ineficacia de dicha “solución” teniendo en cuenta el móvil que impulsa al violador, y están también quienes apuntan al sistema penitenciario, incapaz de lograr la reinserción o reeducación de quien allí ingresa. Lo cierto y grave es que en este tipo de delitos la reincidencia ocurre, según estadísticas, en el 75% de los casos, por lo cual la discusión sobre posibles alternativas es necesaria y urgente. ¿Sabe usted cuáles son los delitos sexuales contemplados por nuestra legislación? ¿En qué consiste la castración química? ¿Qué sucedió en aquellos países donde se aplica?
Legislación vigente
Antes de la reforma introducida por la ley 25.087, el Título III del Código Penal contenía un grupo de artículos que referían a los “Delitos contra la Honestidad”, siendo la honestidad mencionada la relacionada con la vida sexual. Ya desde el título comenzaban los problemas. El margen para las interpretaciones era demasiado amplio y las decisiones respecto a, por ejemplo, qué es una mujer honesta, demasiado pasibles de subjetividad y cargadas de moralina. Pecado y delito estaban muy emparentados, recordemos por ejemplo el adulterio, parte de nuestro derecho penal (y por lo tanto considerado delito) hasta 1995.
La reforma comenzó entonces por la misma denominación del conjunto de artículos centrales en esta investigación, que ahora reza mucho más exactamente: “Delitos contra la integridad sexual”.
Abuso sexual
En el art. 119 del Código Penal se regula lo que antes se llamaba “abuso deshonesto”, fijando una pena de reclusión o prisión de 6 meses a 4 años al que abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo cuando esta fuera menor de 13 años (si hubo o no consentimiento es irrelevante) o cuando mediare violencia, amenaza (es decir, supuestos de violencia física o moral), abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad, de poder (refiere al “acoso sexual”) o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción (Ej. sufre parálisis, está ebria). Lo que se requiere es que hayan ocurrido hechos, ya sea sobre el cuerpo de la víctima u obligando a esta a perpetrarlos sobre el cuerpo del autor o de un tercero, ya que no es posible un abuso sexual “de palabra”. La pena se agrava cuando el abuso por su duración o circunstancia de realización, hubiere configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima.
Violación
El tercer párrafo del art. 119 establece una pena de 6 a 10 años de reclusión o prisión cuando, concurriendo los casos del abuso sexual, hubiere además acceso carnal por cualquier vía. De este modo se pone fin a la vieja disputa sobre si la fellatio in ore queda comprendida dentro del abuso sexual o dentro de la violación. La doctrina ha interpretado que cuando el acceso carnal utiliza como vía a la boca, estamos igualmente frente a una violación. No faltan sin embargo las discusiones en el estrado cuando se presenta un caso, pues algunos sostienen que entraría en el tipo de “abuso sexual gravemente ultrajante”.
Los agravantes de la violación se dan cuando: 1) Resultare un grave daño en la salud física o mental de la víctima; 2) El hecho fuere cometido por ascendiente, descendiente, afín en línea recta, hermano, tutor, curador, ministro de algún culto reconocido o no, encargado de la educación o de la guarda; 3) El autor tuviere conocimiento de ser portador de una enfermedad de transmisión sexual grave, y hubiere existido peligro de contagio; 4) El hecho fuere cometido por dos o más personas, o con armas; 5) El hecho fuere cometido por personas pertenecientes a las fuerzas policiales o de seguridad, en ocasión de sus funciones; 6) El hecho fuera cometido contra un menor de 18 años aprovechando la condición de convivencia preexistente con el mismo.
Estupro
Esta figura tenía lugar cuando un mayor tenía contactos carnales con una menor de 12 a 15 años, aunque la víctima no estuviera privada de razón ni se hubieran usado métodos intimidatorios. Ahora para que haya delito se debe probar que el autor, en razón de su mayoría de edad, su relación de preeminencia respecto de la víctima u otra circunstancia equivalente, se aprovechó de la inmadurez de una menor de entre 13 y 16 años. Antes el sujeto pasivo contemplado era una “mujer honesta”, ahora puede serlo hombre o mujer, más allá de su condición moral, porque la finalidad es evitar la vulneración de la integridad sexual por medio de un engaño, teniendo en cuenta la inmadurez de la víctima.
Otros delitos
El Título III del Código Penal también contempla los casos en los que se promueve o facilita la corrupción o prostitución; la trata de blancas, o sea, cuando se propicia la entrada o salida del país de una persona para que ejerza la prostitución; la pornografía infantil; las exhibiciones obscenas y otros delitos que exceden nuestro análisis en el presente informe.
Acciones
Las acciones contra estos delitos son de instancia privada, es decir, dependen de que la víctima realice la denuncia, salvo cuando resultara la muerte de la víctima, lesiones del art. 91 (gravísimas) o se tratara de un menor sin padres, tutor o guardador, o cuando el autor del delito fuera uno de sus ascendientes, tutor o guardador. En estos casos se procederá de oficio, es decir, el Estado interviene directamente.
Violaciones y Estadísticas
Los países subdesarrollados se caracterizan por la ausencia de planificación, previsión y organización. Las estadísticas son una herramienta fundamental para conocer la realidad y poder tomar medidas al respecto. Aquí nos encontramos con el primer problema: las estadísticas no son lo que abundan en Argentina, pero puede arrojarse una cifra más o menos compartida en los últimos años desde distintos organismos y medios: cada 6 horas se denunciaría una violación. Vale aclarar que se estima que sólo el 40% de este tipo de delitos, se denuncia. El enorme porcentaje restante quedaría en la nebulosa generada por distintos factores: rechazo al vía crucis de pruebas que debe atravesar la víctima; violaciones cometidas en el ámbito familiar, naturalizadas y “tapadas” por los mayores implicados; miedos; desconfianza en la justicia; etc.
Reincidencia
Pero vayamos al caso más alentador dentro de esta oscura tormenta, aquel en el que se realiza la denuncia y se atrapa al violador. El mismo sufrirá una pena que, cumplida, lo dejará nuevamente en la calle. Y aquí viene el dato más alarmante: el 75% de estos sujetos, reinciden. Hay incluso quienes afirman que esa cifra asciende al 90%. ¿Qué hacer entonces? ¿Dónde reside la principal falla? ¿Es la castración química una solución viable?
Abanico de opiniones
Están quienes afirman que la castración no elimina ninguna perversión sino que puede acrecentarla, pudiendo conseguirse el sufrimiento y miedo de la víctima (que es lo que persigue el sujeto) aun sin erección.
Otros consideran a las violaciones como parte de la violencia general que sufre una sociedad y proponen trabajar sobre la psicopatología del violador durante su privación de libertad, para que, al momento de reinsertarse en la sociedad, se encuentre rehabilitado.
Las posiciones más duras consideran que el violador no tiene solución, y al reincidir no sólo arruina a la víctima sino a un entorno mucho más amplio. Por ello son partidarios de penas más duras, prohibición de salidas y libertades asistidas a quienes están condenados por este delito. Otros reclaman que sean recluidos de por vida pero en institutos especiales con los que no cuenta Argentina. También se pretende la instauración de un registro de condenados por delitos contra la integridad sexual y la misma castración química que ya hemos mencionado. De más está decir que muchos reclaman lisa y llanamente para los abusadores, un tiro en la cabeza o castrarlos quirúrgicamente.
¿Qué es la castración química?
Es un tratamiento que consiste en la utilización de sustancias que bloquean la acción de la testosterona, que es la hormona esencial para el correcto funcionamiento de la sexualidad masculina. Con ello se intenta inhibir el deseo sexual de los abusadores, suministrándoles una inyección o una pastilla.
Este tratamiento es reversible, de modo que su abandono restituye la vida sexual de la persona. Además en Mendoza el tratamiento sería voluntario, esto es, sólo se someterían aquellos violadores que lo requieran, y siempre que, estudiado previamente su caso, las autoridades se lo permitan.
Muchos reconocen que esta medida no tiene una alta efectividad, pero aun así la apoyan al considerarla mejor que “nada”.
Experiencias en otros países
En Perú, Chile y México se planteó la cuestión pero se presentaron objeciones respecto a dificultades legales que hicieron que no se aplicara la medida. En España existe la castración química voluntaria, lo mismo en Estados Unidos. Polonia tiene la legislación más dura en esta materia, allí se aplica obligatoriamente antes de salir de prisión. En Alemania se aplica a los violadores mayores de 25 años.
Quienes estudian la puesta en práctica de la castración química afirman que en Bélgica, Gran Bretaña, Suiza, Suecia y Dinamarca, este método (acompañado de terapias psiquiátricas) logró reducir la reincidencia de los violadores, aunque admiten que no es 100% efectivo.
Algunas conclusiones
Las aberraciones humanas dentro de las cuales se encuentran aquellas que atentan contra la integridad sexual de una persona, existen desde que el mundo es mundo, lo cual no significa minimizarlas ni mucho menos, naturalizarlas. Pero al hablar de incremento de estos delitos debe tenerse en cuenta la revolución en el mundo de las comunicaciones, que permite una mayor difusión de los hechos que antes sólo se conocían en radios reducidos.
La violencia que encierra una sociedad se expresa de diferentes maneras, no obstante los violadores seriales existen tanto en países desarrollados como en aquellos que integran el llamado Tercer Mundo. Es cierto que en éste último, las condiciones de miseria que llevan a una vida hacinada, así como la falta de educación, información y protección por parte del Estado, son caldo de cultivo para abusos sobre todo puertas adentro, que en escasas proporciones llegan al conocimiento de la Justicia.
Para enfrentar cualquiera de los casos planteados (violador serial o informal), se necesita de una estructura seria que sepa: lo que sucede, cómo amparar a la víctima, cómo y dónde tratar al delincuente, haciendo espacio a las discusiones necesarias no sólo en épocas de campaña sino día tras día, año tras año, sin importar el cambio de bandera gubernamental e intentando erradicar el mensaje –tristemente real- de que, en países como este, la vida vale menos que una colilla.
Por Alejandra Tenaglia
El gobernador de Mendoza, Celso Jaque, planteó un plan integral para tratar a violadores reincidentes, que contempla la castración química. Esta medida, inédita en el país pero aplicada en otras latitudes, despertó polémica desde distintos rincones. Algunos afirman que sólo lo hace para ganar votos, otros se refieren a la ineficacia de dicha “solución” teniendo en cuenta el móvil que impulsa al violador, y están también quienes apuntan al sistema penitenciario, incapaz de lograr la reinserción o reeducación de quien allí ingresa. Lo cierto y grave es que en este tipo de delitos la reincidencia ocurre, según estadísticas, en el 75% de los casos, por lo cual la discusión sobre posibles alternativas es necesaria y urgente. ¿Sabe usted cuáles son los delitos sexuales contemplados por nuestra legislación? ¿En qué consiste la castración química? ¿Qué sucedió en aquellos países donde se aplica?
Legislación vigente
Antes de la reforma introducida por la ley 25.087, el Título III del Código Penal contenía un grupo de artículos que referían a los “Delitos contra la Honestidad”, siendo la honestidad mencionada la relacionada con la vida sexual. Ya desde el título comenzaban los problemas. El margen para las interpretaciones era demasiado amplio y las decisiones respecto a, por ejemplo, qué es una mujer honesta, demasiado pasibles de subjetividad y cargadas de moralina. Pecado y delito estaban muy emparentados, recordemos por ejemplo el adulterio, parte de nuestro derecho penal (y por lo tanto considerado delito) hasta 1995.
La reforma comenzó entonces por la misma denominación del conjunto de artículos centrales en esta investigación, que ahora reza mucho más exactamente: “Delitos contra la integridad sexual”.
Abuso sexual
En el art. 119 del Código Penal se regula lo que antes se llamaba “abuso deshonesto”, fijando una pena de reclusión o prisión de 6 meses a 4 años al que abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo cuando esta fuera menor de 13 años (si hubo o no consentimiento es irrelevante) o cuando mediare violencia, amenaza (es decir, supuestos de violencia física o moral), abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad, de poder (refiere al “acoso sexual”) o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción (Ej. sufre parálisis, está ebria). Lo que se requiere es que hayan ocurrido hechos, ya sea sobre el cuerpo de la víctima u obligando a esta a perpetrarlos sobre el cuerpo del autor o de un tercero, ya que no es posible un abuso sexual “de palabra”. La pena se agrava cuando el abuso por su duración o circunstancia de realización, hubiere configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima.
Violación
El tercer párrafo del art. 119 establece una pena de 6 a 10 años de reclusión o prisión cuando, concurriendo los casos del abuso sexual, hubiere además acceso carnal por cualquier vía. De este modo se pone fin a la vieja disputa sobre si la fellatio in ore queda comprendida dentro del abuso sexual o dentro de la violación. La doctrina ha interpretado que cuando el acceso carnal utiliza como vía a la boca, estamos igualmente frente a una violación. No faltan sin embargo las discusiones en el estrado cuando se presenta un caso, pues algunos sostienen que entraría en el tipo de “abuso sexual gravemente ultrajante”.
Los agravantes de la violación se dan cuando: 1) Resultare un grave daño en la salud física o mental de la víctima; 2) El hecho fuere cometido por ascendiente, descendiente, afín en línea recta, hermano, tutor, curador, ministro de algún culto reconocido o no, encargado de la educación o de la guarda; 3) El autor tuviere conocimiento de ser portador de una enfermedad de transmisión sexual grave, y hubiere existido peligro de contagio; 4) El hecho fuere cometido por dos o más personas, o con armas; 5) El hecho fuere cometido por personas pertenecientes a las fuerzas policiales o de seguridad, en ocasión de sus funciones; 6) El hecho fuera cometido contra un menor de 18 años aprovechando la condición de convivencia preexistente con el mismo.
Estupro
Esta figura tenía lugar cuando un mayor tenía contactos carnales con una menor de 12 a 15 años, aunque la víctima no estuviera privada de razón ni se hubieran usado métodos intimidatorios. Ahora para que haya delito se debe probar que el autor, en razón de su mayoría de edad, su relación de preeminencia respecto de la víctima u otra circunstancia equivalente, se aprovechó de la inmadurez de una menor de entre 13 y 16 años. Antes el sujeto pasivo contemplado era una “mujer honesta”, ahora puede serlo hombre o mujer, más allá de su condición moral, porque la finalidad es evitar la vulneración de la integridad sexual por medio de un engaño, teniendo en cuenta la inmadurez de la víctima.
Otros delitos
El Título III del Código Penal también contempla los casos en los que se promueve o facilita la corrupción o prostitución; la trata de blancas, o sea, cuando se propicia la entrada o salida del país de una persona para que ejerza la prostitución; la pornografía infantil; las exhibiciones obscenas y otros delitos que exceden nuestro análisis en el presente informe.
Acciones
Las acciones contra estos delitos son de instancia privada, es decir, dependen de que la víctima realice la denuncia, salvo cuando resultara la muerte de la víctima, lesiones del art. 91 (gravísimas) o se tratara de un menor sin padres, tutor o guardador, o cuando el autor del delito fuera uno de sus ascendientes, tutor o guardador. En estos casos se procederá de oficio, es decir, el Estado interviene directamente.
Violaciones y Estadísticas
Los países subdesarrollados se caracterizan por la ausencia de planificación, previsión y organización. Las estadísticas son una herramienta fundamental para conocer la realidad y poder tomar medidas al respecto. Aquí nos encontramos con el primer problema: las estadísticas no son lo que abundan en Argentina, pero puede arrojarse una cifra más o menos compartida en los últimos años desde distintos organismos y medios: cada 6 horas se denunciaría una violación. Vale aclarar que se estima que sólo el 40% de este tipo de delitos, se denuncia. El enorme porcentaje restante quedaría en la nebulosa generada por distintos factores: rechazo al vía crucis de pruebas que debe atravesar la víctima; violaciones cometidas en el ámbito familiar, naturalizadas y “tapadas” por los mayores implicados; miedos; desconfianza en la justicia; etc.
Reincidencia
Pero vayamos al caso más alentador dentro de esta oscura tormenta, aquel en el que se realiza la denuncia y se atrapa al violador. El mismo sufrirá una pena que, cumplida, lo dejará nuevamente en la calle. Y aquí viene el dato más alarmante: el 75% de estos sujetos, reinciden. Hay incluso quienes afirman que esa cifra asciende al 90%. ¿Qué hacer entonces? ¿Dónde reside la principal falla? ¿Es la castración química una solución viable?
Abanico de opiniones
Están quienes afirman que la castración no elimina ninguna perversión sino que puede acrecentarla, pudiendo conseguirse el sufrimiento y miedo de la víctima (que es lo que persigue el sujeto) aun sin erección.
Otros consideran a las violaciones como parte de la violencia general que sufre una sociedad y proponen trabajar sobre la psicopatología del violador durante su privación de libertad, para que, al momento de reinsertarse en la sociedad, se encuentre rehabilitado.
Las posiciones más duras consideran que el violador no tiene solución, y al reincidir no sólo arruina a la víctima sino a un entorno mucho más amplio. Por ello son partidarios de penas más duras, prohibición de salidas y libertades asistidas a quienes están condenados por este delito. Otros reclaman que sean recluidos de por vida pero en institutos especiales con los que no cuenta Argentina. También se pretende la instauración de un registro de condenados por delitos contra la integridad sexual y la misma castración química que ya hemos mencionado. De más está decir que muchos reclaman lisa y llanamente para los abusadores, un tiro en la cabeza o castrarlos quirúrgicamente.
¿Qué es la castración química?
Es un tratamiento que consiste en la utilización de sustancias que bloquean la acción de la testosterona, que es la hormona esencial para el correcto funcionamiento de la sexualidad masculina. Con ello se intenta inhibir el deseo sexual de los abusadores, suministrándoles una inyección o una pastilla.
Este tratamiento es reversible, de modo que su abandono restituye la vida sexual de la persona. Además en Mendoza el tratamiento sería voluntario, esto es, sólo se someterían aquellos violadores que lo requieran, y siempre que, estudiado previamente su caso, las autoridades se lo permitan.
Muchos reconocen que esta medida no tiene una alta efectividad, pero aun así la apoyan al considerarla mejor que “nada”.
Experiencias en otros países
En Perú, Chile y México se planteó la cuestión pero se presentaron objeciones respecto a dificultades legales que hicieron que no se aplicara la medida. En España existe la castración química voluntaria, lo mismo en Estados Unidos. Polonia tiene la legislación más dura en esta materia, allí se aplica obligatoriamente antes de salir de prisión. En Alemania se aplica a los violadores mayores de 25 años.
Quienes estudian la puesta en práctica de la castración química afirman que en Bélgica, Gran Bretaña, Suiza, Suecia y Dinamarca, este método (acompañado de terapias psiquiátricas) logró reducir la reincidencia de los violadores, aunque admiten que no es 100% efectivo.
Algunas conclusiones
Las aberraciones humanas dentro de las cuales se encuentran aquellas que atentan contra la integridad sexual de una persona, existen desde que el mundo es mundo, lo cual no significa minimizarlas ni mucho menos, naturalizarlas. Pero al hablar de incremento de estos delitos debe tenerse en cuenta la revolución en el mundo de las comunicaciones, que permite una mayor difusión de los hechos que antes sólo se conocían en radios reducidos.
La violencia que encierra una sociedad se expresa de diferentes maneras, no obstante los violadores seriales existen tanto en países desarrollados como en aquellos que integran el llamado Tercer Mundo. Es cierto que en éste último, las condiciones de miseria que llevan a una vida hacinada, así como la falta de educación, información y protección por parte del Estado, son caldo de cultivo para abusos sobre todo puertas adentro, que en escasas proporciones llegan al conocimiento de la Justicia.
Para enfrentar cualquiera de los casos planteados (violador serial o informal), se necesita de una estructura seria que sepa: lo que sucede, cómo amparar a la víctima, cómo y dónde tratar al delincuente, haciendo espacio a las discusiones necesarias no sólo en épocas de campaña sino día tras día, año tras año, sin importar el cambio de bandera gubernamental e intentando erradicar el mensaje –tristemente real- de que, en países como este, la vida vale menos que una colilla.
Por Alejandra Tenaglia
Sin agua no hay vida
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 22 de marzo de cada año como Día Mundial del Agua (Resolución 47/193 del 22 de diciembre de 1992), e invitó a todos los Estados miembros a fomentar la conciencia pública y el cuidado y desarrollo de los “recursos” hídricos. Sin embargo, el agua viene siendo amenazada por los intereses del mercado y sus socios políticos. Las razones que explican esto son varias:
• El agua es esencial para la vida de los seres humanos y de su entorno, o sea que la venta del agua siempre será un buen negocio; más aún con el deterioro de la calidad del agua corriente –para aquellos que sí tienen acceso- sea por la contaminación o salinización de las napas.
• El agua no es un recurso inagotable -del volumen total de agua en la tierra sólo el 2.5% (alrededor de 35 millones de km3) es agua dulce- y permanentemente crece la demanda a causa del “desarrollo” económico y en menor medida del crecimiento poblacional.
• El ciclo del agua se encuentra amenazado por el calentamiento global. Se presume que los cambios se dejarán sentir especialmente en la falta de suministro de aguas locales, incluso en áreas que se verán impactadas por el rápido derretimiento de los glaciares, como los Andes, lo que pondrá a miles de personas en riesgo al no contar con suficiente agua para el verano. Entre otros.
Estos motivos llevan a las empresas multinacionales a inmiscuirse en diversos eslabones de la mercantilización de este bien común. Entonces, podemos ver cómo dos empresas francesas, la Vivendi Universal -con presencia en 90 países- y la Suez -en 130 países-, poseen el manejo y la rentabilidad de los servicios del agua. Esto es consecuencia de que los gobiernos de todo el mundo -incluidos los países desarrollados- están abdicando de su responsabilidad de tutela de los recursos naturales a favor de las empresas, con la excusa de mejorar la provisión del servicio. Si bien a esta altura está demostrado que el control de la empresa privada es muchísimo más dispendioso e ineficiente que el ejercido por el sector público. Se especula que en los próximos años, unas pocas empresas privadas poseerán el control monopólico de casi el 75% de este recurso vital para la vida en el planeta.
Otro eslabón del negocio se vincula con la privatización por embotellamiento de agua. Cuatro transnacionales (Coca Cola, Pepsi Cola, Nestlé y Danone), controlan gran parte de este proceso. Estas compañías y sus filiales obtienen agua mediante subsidios estatales asombrosamente generosos y la venden en botellas de plástico a mil o diez mil veces lo que les costó conseguirla. Se considera que entre 1970 y 2000, la venta del agua creció más de 80 veces. En 1970 se vendieron en el mundo mil millones de litros. En 2000, 84 mil millones. Las ganancias fueron de 2.2 mil millones de dólares.
Ojalá el negocio terminará ahí. Compran territorios y biorregiones donde existe agua dulce de fácil extracción y generan mecanismos para obtener un marco legal para dicha comercialización o uso.
Santa Fe no es ajena a esta realidad, a fines del 2008 el diario La Capital publicó: “Una empresa quiere vender agua del río Paraná a países del Caribe” y escribe sobre cómo la exportadora Makhena (con sede en Miami y sucursal en Buenos Aires) ofrece por internet "Agua del río Paraná" a países sedientos. Asimismo relata sobre una denuncia realizada en la Provincia de Entre Ríos donde se extrae agua termal para la venta "sin pagar nada".
Se preguntarán qué tiene de malo compartir el agua, ya sea que este intercambio se produzca en el país o con el exterior. Lo cierto es que compartir no tiene nada de malo. Lo que está mal, es que algunos hagan negocios con lo que nos pertenece a todas y a todos y sobre todo lo que le pertenece a la naturaleza.
Quienes se apropian del agua con fines mercantiles violan los derechos de soberanía nacional y los derechos de un pueblo a vivir dignamente; porque como dijimos al comienzo, no hay vida sin agua.
Por Laura Moya
Las cifras fueron extraídas del sitio web de Eco Joven y del Taller Ecologista de Rosario
Panorama agropecuario
Cosecha Gruesa
Soja
Maíz
Riesgo latente
Ricardo Quadrelli
Ing. Agrónomo Mat. 2 – 0008
Luego de una pobre campaña agrícola 2008 – 2009, se llega a la tan esperada cosecha gruesa que aportará divisas tan importantes para el país, desarrollándose con toda normalidad y con rindes superiores a los esperados en cuanto a maíz y soja.
En la zona núcleo, como en la Norte y Noreste del país, se han dado inmejorables condiciones climáticas para el desarrollo de los cultivos, acompañadas de buena tecnología disponible y por aporte de insumos por el productor. En distritos del Sur y Centro de Santa Fe y Este de Córdoba, hubo exceso de lluvias y luego han soportado un déficit hídrico, afectando los cultivos de segunda.
Soja
Se prevé una producción de 53,3 millones de toneladas. De concretarse, sería un récord histórico al superar las muy buenas campañas de los años 2006 – 2007 y 2007 – 2008.
Se está realizando la cosecha con toda normalidad, con rindes que oscilan de 2500 a 5000 kg/ha, con promedios de 3500 kg/ha. Los lotes con buenos suelos, que se han fertilizado y con aplicaciones de funguicidas para controlar enfermedades, son los que presentan mayores perspectivas de rinde.
Maíz
Se ha recolectado un 25% en la zona núcleo, con un promedio de 9500 kg/ha. Se estima que la producción nacional será de 21 millones de toneladas. Y junto con Sudáfrica, serán los países de mayor aumento de rinde registrado a nivel mundial.
Se espera un récord en el consumo mundial de este cereal. Estados Unidos usándolo en la producción de etanol y China, otro país de alto consumo, lo usa para la elaboración de alimentos balanceados, para producir carne de cerdo, pollo y en menor cantidad vacuna.
Como el consumo de maíz a nivel mundial será superior a lo producido, es importante para el mercado futuro tener en cuenta en el segundo semestre de 2010, la intención de siembra y el clima sobre China y Estados Unidos, que son los principales consumidores y productores de maíz.
Riesgo latente
No obstante, aún se mantiene latente el riesgo climático de precipitaciones superiores a las normales durante el período de mayor actividad de trilla, lo que provocaría trastornos en la recolección y en la producción final de estos cultivos.
Ricardo Quadrelli
Ing. Agrónomo Mat. 2 – 0008
El fútbol y lo bello
El fútbol y lo bello, mal que nos pese, quizás van de la mano.
Para el público femenino el ser “buen jugador” de dicho deporte, está intrínsecamente ligado con ser “lindo”. Generalmente las mujeres medimos ambas cosas con la misma vara, tal como si no pudiéramos distinguir una habilidad deportiva de una apariencia, y de hecho, no podemos… O me van a negar que alguna vez han oído cosas como: “ni es buen jugador ni es lindo”; “no sé si es buen jugador pero es tan lindo que con eso alcanza”; “dicen que ese jugador es bueno pero es tan feo que no se lo puede mirar”.
Y hay tanto para agregar a esta lista negra…
Es así, debemos admitirnos como somos: observadoras y críticas de la belleza en las canchas, y no precisamente de la belleza del deporte en sí, sino de las bellezas que lo rodean y lo juegan.
Cada jugador tiene su encanto: buenas facciones; buen abdomen; buenas piernas (músculos en general y a granel); buena pinta (completo, con pilcha y todo); buen estado físico; o innumerables pequeñas porciones corporales o habilidades que exceden al deporte…
Creo que con el tiempo las mujeres nos hemos avivado. Ayer fútbol era sinónimo de aburrimiento, de hombres reunidos con los “pelotudos” de los amigos, domingos con planes frustrados… Hoy por hoy, siguiendo la lista de conquistas femeninas, no sólo vamos a la cancha sino que también disfrutamos del espectáculo de masculinidad, exprimimos al máximo el tiempo libre que ellos nos regalan ocupándose del fútbol y lo optimizamos a más no poder (compras compulsivas, spa, paseos solas o acompañadas, mates con amigas, etc. etc. etc.); y en el mejor de los casos, si la edad, el cuerpo, las facciones y la suerte nos acompañan, logramos convertirnos en “botineras” y vivimos como reinas por el resto de nuestras vidas, sin entender un corno de fútbol…
Por Sol Di Frente
El boxeo y sus circunstancias
El boxeo fue evolucionando desde la arena del circo romano a los adoquines de las calles. En el bajo Londres se concertaban los primeros encuentros de box clandestinos. A pesar de su prohibición se programaban reuniones que los empresarios digitaban en función de la recaudación. Se peleaba sin guantes, ni límites de tiempo, ni reglamento o cosa parecida, salvo declarar un ganador a expensas de la aniquilación del oponente. No había una cuenta de diez segundos hasta el Knock out. Ganaba el que quedaba en pie. Con el tiempo los mismos ingleses lo fueron “humanizando”. La primera medida fue la implantación del uso de guantes protectores. Luego, ya en los fines del 1800 y principios del 1900, se comienzan a promover reglas que aún son tenidas en cuenta: intervalos llamados rounds; límite en la duración, etcétera. Luego, como para las apuestas la prolongación del espectáculo no agregaba ni quitaba, se limitó el esfuerzo a 15 rounds. El boxeo se industrializa a nivel internacional cuando sus “manipuladores” crean organizaciones “mundiales”. Estos organismos determinan campeones, subcampeones y, fundamentalmente, las categorías para los boxeadores. Con las categorías se garantizó, al menos, que haya paridad física entre los boxeadores. Las mismas son ocho que van desde el peso “mosca” hasta el peso “pesado”. Este ajuste proporcionó un marco casi digno al negocio de apuestas: además de apostar al ganador, se apuesta al detalle de la definición: es decir al KO, al “KO-técnico” (decisión del referí), al “abandono” (decisión de los segundos), a la “descalificación” (también decisión del referí), al “puntaje” del jurado. A pesar de los recaudos instaurados, es constante la crítica que denosta este deporte, las cuales se agigantan cuando un resultado es más que ingrato y el boxeador muere, o queda descalificado de por vida: el argentino Alejandro Lavorante es uno de los ejemplos más trágicos, quedó en silla de ruedas y sin recobrar sus cabales luego de tres peleas demoledoras para él. La primera contra Archie Moore; la segunda contra Cassius Clay; y la tercera, contra un ignoto Johnny Riggins que lo destruyó para siempre. También Ray Sugar Robinson, el más grande de todos los tiempos según los críticos internacionales y quien escribe esto (y también Muhammad Ali), tuvo un estigma en su brillante carrera: haber matado a su rival, Jimmy Doyle, en el asalto 8. Al preguntarle el juez: “¿Cuando usted le aplicó los últimos golpes a su rival, sabía que él ya estaba fuera de condiciones?”, Robinson respondió: “Señor juez, mi negocio consiste en dejar en malas condiciones físicas a mis rivales”. Robinson mató sin querer, por supuesto, llevado por el fervor, el descuido, y las ansias de éxito que cada boxeador venido de la nada alberga en su corazón. Pero hay casos que rozan lo policial. Quizás el más destacado sea el de Emile Griffith, extraordinario boxeador que mató en el ring a Benny Kid Paret. Se la había jurado a Benny, cuando éste lo insultó diciéndole que él a los putos les rompía el culo en el ring. Griffith, además de prometer hacerle tragar esas palabras, juró matarlo. Y cumplió. Lo castigó con tanta severidad y potencia en la cabeza, que Benny ya estaba muerto antes de tocar la lona. En su descargo, Griffith expresó que “estaba ciego y no me daba cuenta de lo que hacía en medio del calor del combate”. Los humanistas denostan este deporte argumentando el deterioro en el que quedan los boxeadores que se retiran y las muertes que se acumulan. Los que defienden el box contraponen estadísticas de otros deportes (especialmente de las carreras de autos) en los que las muertes son muy superiores. Cabría balancear el hecho de si, por salir bien parado en una estadística, uno puede seguir matando en las guerras, total los terremotos matan muchas más personas… Los favorecedores exponen sus virtudes que se resumen en slogans como: “es el arte de la defensa y la contundencia del ataque”, algo que sí, de tanto en tanto, se ha encontrado en buenos boxeadores, que son, precisamente, los que escapan a la regla, la excepción. En este arco de opiniones, la aparición del boxeo femenino complicó aún más los fundamentos filosóficos de su existencia. En una proporción del 90%, los amantes del box se negaban a aceptar esta posibilidad; se decía que un golpe en los senos podía producirles cáncer a las mujeres. Pero hoy, aún con la duda de prestigiosos del deporte, periodistas, entrenadores, médicos, la realidad asombra y espanta, porque ese porcentaje ha descendido a la nada; y el boxeo femenino sigue en alza, ahora con “ídolas” auténticas. Decía Sor Juana Inés de la Cruz: “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis…” Es decir que si existe la oferta es porque también existe una demanda. Trasladando esta simplicidad al boxeo cabe preguntar: ¿Es justo que el público demande que dos personas hagan un show golpeándose con alma y vida?... ¿Es digno un espectáculo que fomenta en el espectador lo más bajo y escabroso de su condición?... ¿Yo, espectador de boxeo, debo cuestionarme por sentir satisfacción al ver a dos personas, hombres o mujeres (en el futuro pueden ser chicos) castigándose hasta lastimarse mal y hasta el dolor más sublime (recuerdo que Selpa me contó que se había dado cuenta de lo duro que era el boxeo cuando vio a su hijo arriba del ring)?... Lectoure, el taumaturgo del Luna Park me dijo en una comida: “Si hay peleas de perros, de caballos, de gallos, etcétera-etcétera (incluso las guerras ya mencionadas), qué puede tener de malo una confrontación que ayuda a liberar los componentes negativos de muchas personas”. Éstas reflexiones y muchas más preguntas esperan respuesta desde siempre y, seguramente, hasta que el mundo estalle en mil pedazos.
Por Enrique Medina
Resumen Adyacente
En marzo se perpetró el espectacular robo al Banco Macro, continuaron las réplicas en Chile del tremendo terremoto que sufrió la vecina nación, los candidatos argentinos para ocupar el sillón de Rivadavia en el 2011 marcaron la cancha y los altos funcionarios de países extranjeros nos dieron cátedra. La pregunta del mes fue ¿qué son los DNU?, y la alegría llegó de la mano de la filmación dirigida por Campanella que ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. La otra alegría nacional fue el acuerdo que logró el gobierno con la mesa de enlace en materia ganadera. Ahora sí, con un poquito más de carne en la mesa veamos qué opina de todo esto, nuestro Observador.
Identidades
Ni bien despuntaba marzo hubo en el Banco Macro, a dos cuadras del Congreso Nacional, un espectacular robo en el que saquearon 99 cajas de seguridad. “No será el robo del año, pero sí del milenio”, dejaron escrito en una pared los profesionales del hampa. Dicen que el motín con el que se alzaron rondaría los 10 millones de dólares. Para ello invirtieron 40 o 50 mil dólares, un año y medio de preparación, tareas de inteligencia, gente organizada y cuidadosa que impidió con una impecable tarea, que se encontrara rastro alguno. Por los citados datos, se descree que entre los autores se halle algún ciudadano argentino.
Ambiciones expansivas
Como consecuencia del terremoto sufrido en Chile, cuyas réplicas lamentablemente continúan, parece ser que algunas ciudades se desplazaron unos centímetros e incluso metros hacia el oeste. Los que no perdonan la colaboración de nuestros vecinos con los ingleses en los tiempos de Malvinas, sueñan con que la cordillera, de a pequeños saltitos, llegue a convertirse en el límite inmediato con el mar.
Las comparaciones son odiosas
En Chile, Bachelet terminó su mandato presidencial con el 84% de aceptación; en Uruguay, Pepe Mujica planea dejar en libertad a los dictadores de edad avanzada despegándose del revanchismo (él fue guerrillero) y bregando por la unidad nacional; el partido de Sarkozy fue derrotado en las elecciones regionales y el primer ministro francés reconoció que “no supimos convencer”. En Argentina a los presidentes se los despide con insultos, huevazos y deseos fervientes de no verlos nunca más; la unidad nacional son sólo dos palabras próximas a cumplir el bicentenario como cita obligada en discursos y actos; y cuando se pierde una elección se acusa al opositor de fraude, campaña sucia, uso de prebendas o prima el enojo hacia la ciudadanía “incapaz de reconocer los beneficios de la gestión”.
Un pasito p’alante, un pasito p’atrás
Néstor volvió a comandar el PJ y anuncia gobierno hasta el 2020 (si estás de acuerdo mandá la palabra “acepto” al 20 – 20, si no escribí “ufa”, ¡pero no dejes de participar! La ganancia obtenida será redistribuida entre la cúpula K). Francisco, ya alejado de Mauri, analiza como spot de campaña para el 2011: “para un argentino, nada mejor que un colombiano”. Al Lole su ex esposa Mimicha lo amenaza “con hablar” desde Monte Carlo blog mediante, para poner fin al “juego inadmisible” en el que dice sentirse envuelta (si usted pasa por la sede del gobierno provincial escuchará un canto uniforme que reza: que-lo-diga que-lo-diga). Duhalde se ganó el repudio de todos sus pares al proponer plebiscitar la continuidad de los juicios a represores (quiso emular al presi uruguayo y se metió en contramano). El resto de los posibles candidatos al sillón presidencial, hacen cola en los canales por un minuto de aire. Es decir, luchan por permanecer vivos.
DNU: Debemos No Usarlos
Los famosos Decretos de Necesidad y Urgencia (¡sí señora! ¡eso quiere decir DNU!), previstos como atributo excepcional del Poder Ejecutivo para casos de emergencia, están siendo hace días el principal tema de discusión entre la Corte, la oposición y el oficialismo. Cris lanzó primero un DNU para la creación del Fondo de Desendeudamiento, pero ante las críticas sufridas lo derogó mediante otro DNU y la oposición, con la celeridad que la caracteriza, anuló lo ya derogado… Luego la presi dictó un nuevo DNU que también pretende pagar deudas con reservas del Banco Central… En fin, el bicentenario nos hallará refundando la patria, o refundiéndola una vez más.
Una mano lava la otra, y las dos dicen chau
La reunión de la Mesa de Enlace con el Ministro de Agricultura parece haber tenido un tenor más amigable al de los últimos tiempos. Han logrado entenderse en materia ganadera y, salvo que Moreno “se corte solo”, los cortes de carne para el consumo interno deberían no costar medio sueldo. Por otro lado la llamada “cosecha gruesa” ya comenzada tiene contenta a la población, confiando en que los ruralistas saldrán a gastar. Tanto es así que todo aquel que no tiene tierra pero se halla en el sector comercial, sufre como si tuviera participación en las ganancias del cereal, cada vez que algún chacarero expresa: mmm, no rindió lo que yo quería…
¿Le pongo azúcar don?El secreto
La película argentina dirigida por Campanella y protagonizada por Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago y Guillermo Francella, recibió el tan preciado premio Oscar, como mejor película de habla no inglesa. La memoria, necesaria para la reconstrucción del pasado que siempre es forjador del presente, permite hacer del futuro algo diferente. Entender, es indispensable para un obrar inteligente. Estos y otros pensamientos similares surgen de la historia que la película cuenta.
Si usted prefiere olvidar el pasado, evadir su presente, ignorar el futuro y sobre todo “no entender”, no mire este tipo de material. Prenda la tele y disfrute del chocolatero, sus novias, sus comentarios sobre el dinero que porta y gasta, y luego no se queje cuando le lance un gas en plena cara. Usted eligió dejarse maltratar.Si este pasquín logra perdurar, lo espero el próximo mes por este mismo canal.
Por Dante Hackette
Lugares
Villa Traful, Neuquén, Argentina
El árbol, símbolo genuino de naturaleza, vida, crecimiento, alimento, sabiduría, tan cotidiano y venerado a la vez. En sus infinitas variedades, florecido, frondoso, pelado, caído, erguido, pequeño, cada uno tiene su propio origen y significado. Pero como decían nuestras abuelas, “árbol que crece torcido jamás su rama endereza”.
Por Herminia Pacheco
Editorial
Afrontar la realidad de que los humanos somos capaces de los más insólitos y atroces actos, es un modo de empezar a tomar una verdadera dimensión de las cosas. No descendió Videla de un OVNI ni vinieron de Marte los abusadores, violadores y demás criminales que atentan contra otros, como ellos, seres humanos. Humanizar a quienes ejecutan el daño no significa caer en el garantismo exacerbado de terminar protegiendo más al victimario que a la víctima, sino comprender que el hombre es un misterio tan hondo como la misma muerte. Y las sociedades que los enhebran, son el resultado de sus sumas y restas.
Nos rescatan del lodo el amor, la solidaridad, el intento cotidiano de esculpir con primor una vocación; el gesto de afecto espontáneo; la militancia por la alegría; la valoración de lo que se tiene por encima de la queja constante por aquello que falta; la búsqueda perenne; el encuentro fortuito con raíces inaccesibles a nuestro entendimiento; las verdades que forjamos para mantener la cordura; las mentiras que esgrimimos para aminorar dolores; las lágrimas de emoción por quienes obtuvieron conquistas a puro sudor; la valentía de saberse con miedo y seguir sin embargo avanzando aunque sea temblando; el abrazo simple y completo de un padre, una madre, un hermano; los recuerdos cálidos, que permiten revivir momentos y hasta salvarnos del momento presente; la memoria, no por regodeo con el dolor sino como elemento indispensable para el aprendizaje, el entendimiento y la proyección.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



